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OPINIÓN

Manuel del Rosal: «El Ebro guarda silencio»

Manuel del Rosal 21 Nov 2024 - 20:47 CET
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Entristecido y apenado al contemplar la brutal catástrofe causada por la DANA. Llorando en silencio a los muertos y desaparecidos, ve impotente como la torpeza, la ineptitud y la falta de empatía de aquel gobierno de Zapatero que derogó el PHN de Aznar por mantenerse en el poder con los votos de los ecolojetas de cartón piedra y de los independentistas catalanes que se apropiaron de él como si solo ellos fueran los amos de su caudal, el Ebro se pregunta que hubiera sucedido con esta DANA si el PHN hubiera sido realizado.

Esa pregunta nunca podrá ser contestada porque Zapatero, inclinado y genuflexo ante los ecolojetas y ante los independentistas, tal y como hoy está Sánchez, impidió su realización por – tal como pasa con Sánchez – su desmedida ambición de poder.

El río Ebro baña generosamente las comunidades de Cantabria, Castilla León, País Vasco, Rioja, Navarra, Aragón, Cataluña y norte de Valencia.

El Ebro, como todos los ríos es un ser vivo y como tal siente. Todos los ríos nacen, crecen, se desarrollan y mueren, como todo ser vivo, al desembocar en el mar. Algunos mueren antes de llegar al mar y su muerte es provocada por los cambios en la naturaleza, unas veces, y por la acción o inacción del hombre en otras llevado de su codicia, su estupidez, desidia, ineptitud o intereses inconfesables

El Ebro, a su paso, contempla las tierras a las que dona vida, la vida que nace de sus aguas que esparce generosamente. Las contempla y las ama, como ama a las gentes y a las ciudades que se abastecen de su caudal. El Ebro se siente feliz y satisfecho de poder dar vida. Mira para sus adentros y percibe como su trabajo se traduce en riqueza para las tierras y las gentes que las habitan. Y todo lo hace en silencio, sin algaradas, sin darle importancia. Él siempre ha sido así.

Hoy el Ebro está apesadumbrado y triste por lo que la DANA ha provocado y por la ineptitud de unos políticos ineptos que carecen de la más mínima empatía por los ciudadanos que lo han perdido todo, algunos incluso sus vidas; que han visto como las aguas se llevaban por delante todo lo que formaba parte de sus vidas, mientras unos políticos, poseedores de una bajeza moral brutal, miraban indiferentes al tiempo que, sus mentes retorcidas y perversas, calculaban los beneficios políticos que podrían sacar de la desgracia ajena.

El Ebro sabía y sabe que España necesita un P.H.N. Pero la España de hoy es un puzle de comunidades cuyos dirigentes defienden sus intereses ajenos frente al interés general, y el gobierno central, este gobierno de ineptos cuyos cargos les vienen anchos por todas las costuras, trabajan con un solo objetivo: mantenerse en el poder a cualquier precio. Son todos tan ruines y mezquinos que ven la DANA como una ocasión para recolectar votos. Para ello siembran cizaña entre los ciudadanos para crear división y boicotear cualquier iniciativa dirigida al bien general.

Hace años, Aznar propuso un PHN que Zapatero, arrodillado ante los ecolojetas y los independentistas y manipulando indecentemente a los ciudadanos, derogó a cambio de mantenerse en el poder. En todo ello contó con la colaboración de los gobernantes de ciertas comunidades que, a su vez, manipularon a sus gobernados con el pestilente mantra: ¡El Ebro nos pertenece!

El Ebro, en su silencio, manifiesta su espanto y su tristeza ante la magnitud de la catástrofe causada por la DANA. El Ebro guarda silencio mientras se pregunta si aquel PHN hubiera minimizado los daños bíblicos que sufren miles de españoles ante los ojos ciegos de inmoralidad de los políticos. El Ebro sabe que nunca podremos contestarle a esa pregunta, pero si sabe que los hombres nunca aprenden, ni siquiera de sus propias desgracias, mucho menos si esos hombres van revestidos con la hipócrita toga de la política.

Manuel del Rosal García DNI 31502 855

 

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