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OPINIÓN

Francisco Iglesias Carreño: «En memoria de Maria del Pilar Álvarez Fernández (1931-1937) y Maria Dorlisa Álvarez González (1924-1937)»

Francisco Iglesias Carreño 26 Dic 2024 - 10:07 CET
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León  a 23-12-1937 .

Posiblemente.

Un avión militar despegó, del aeródromo de León, al objeto de cumplimentar un plan de vuelo, en acción procedimental, ideado por el operativo del mando de la base.

Posiblemente.

Tal instrucción pudiera ser que  al piloto, de un avión militar y en época de guerra, le pareciera extraña, o al menos rara, para ser el objetivo de su misión.

Posiblemente.

Volar hacia el centro de la ciudad de León, en zona residencial, donde  debía realizar diversos ejercicios en la vertical de la Colegiata de San Isidoro y tomando como referencia la cima coronada de la misma.

Posiblemente.

Una vez llegado al lugar, el piloto comenzó, en la consecución lógica de su previa instrucción,  a desarrollar sus órdenes, ante la observación general de toda la ciudad.

Posiblemente.

A fecha de un 23 de diciembre, la ciudad de León, como todas las poblaciones de la Región Reino Leonés, aún en tiempo de guerra, seguramente estaría preparando la Navidad.

Posiblemente.

Los niños y niñas de la ciudad de León participaban-.- en aquel «invierno’1937»-.-, un tanto ajenos a los dramáticos hechos de la guerra, en seguimiento de la tradición regional leonesa, con sus juegos, haceres y cánticos en los festejos navideños.

Posiblemente.

El avión militar, al salir de un arriesgado pase en picado, sorpresivamente pierde el control y capota en plena calle de La Rúa, causando un impactante estruendo que sobrecoge a toda la urbe leonesa.

Ahora cada uno, por sí mismo, se puede sumar al relato, tratando de describir, situacional e imaginativamente, lo que sí paso aquel 23-12-1937, donde las pérdidas humanas, que han sido cotejadas, nos llaman a todos, sin distinción alguna, a su consideración, recuerdo y memoria.

Ahora, la «memoria regional leonesa», de todas nuestras cuarenta y una comarcas naturales (del “todo SaZaLe”), debe ser, ¡para ser integral!, también completa, y serlo en las luces y en las sombras, de los grandes acontecimientos y de los pequeños hechos, de figuras muy relevantes y también, e igualmente, de vecinos anónimos.

Ahora cada uno, por sí mismo, se puede igualmente sumar al relato, tratando de describir, situacional e imaginativamente, las circunstancias, ¡estrictamente militares!, de lo que sí pasó aquel 23-12-1937.

Ahora cada uno, por sí mismo, se puede igualmente sumar al relato, tratando de describir, situacional e imaginativamente, las circunstancias, ¡estrictamente civiles!, de lo que sí pasó aquel 23-12-1937.

Ahora cada uno, por sí mismo, se puede igualmente sumar al relato, tratando de describir, también situacional e imaginativamente, las consecuencias versátiles, ¡todas ellas!, de lo que sí pasó aquel 23-12-1937.

Hoy hemos traído aquí, hacia el presente de la regionalidad leonesa y por igualmente de nuestra Nación Española, a dos niñas que, en aquel día 23-12-1937, posible y casi seguramente estaban entretenidas, como los demás niños de su vecindad, con “La Navidad” y el bullicio en la calle de La Rúa de la urbe de León, ajenas, por completo, al fin trágico que tendrían.

La Navidad, en la tradición regional leonesa, siempre está ligada, con signos de alegría y alborozo, a nuestros recuerdos infantiles en unión umbilical con nuestras familias y en la ancestralidad de las mismas por todas nuestras comarcas naturales.

Aquel 23-12-1937, en la urbe de León, en torno de las doce del día, la alegría tornóse en pesadumbre, el bullicio en lúgubre escena, los villancicos en plañideros lloros y el dolor en viva presencia.

Fuera por un error humano, táctico, mecánico o accidental casuístico, el avi¹ón capotó estrellándose en la calle de La Rúa.

En plena Navidad, en el invierno de 1937.

Dos niñas leonesas fallecieron por un error.

Tenían seis y trece años de edad.

Sea nuestra memoria con ellas.

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