“No existe tiranía peor que la ejercida a la sombra de las leyes y con apariencia de justicia” Montesquieu, filósofo y pensador político francés
Apunten esto: Llegará un día en el que nos aplicarán un impuesto por respirar, proporcional a la capacidad pulmonar de cada uno.
La izquierda de toda Europa, fiel a sí misma y carente de argumentos de tipo social, económico, de vivienda ha desatado toda su jauría de dóberman anunciando que con la llegada de Trump al poder nos acercamos al Apocalipsis. Lo que no dice es que la llegada de la derecha, ultra o no ultra, en las últimas elecciones de Argentina, Italia y la amenaza, según las encuestas, de un subidón en Alemania, dice a las claras que los ciudadanos empiezan a ver como las políticas progresistas de una socialdemocracia pervertida y sin argumentos que no sean los consabidos de “somos los buenos” y “todos los que no asumen nuestra doctrina son los malos” que están llevando a Europa en general y a algunos de los países que la componen en particular – léase entre ellos a España- al borde de la irrelevancia internacional y al abismo de una sociedad totalmente polarizada y maniquea en la que, como muy bien ha dicho Elon Musk: “Está polarizada entre vagos y trabajadores” A lo que yo añado: “En la que los impuestos que atenazan brutalmente a los que trabajamos, sirven para que los vagos vivan de regalo” Y a esto le llaman “Escudo social”. Escudo social que consiste en desnudar al que trabaja y aporta para vestir a quien se está tocando los bemoles. Los ciudadanos europeos en general y los españoles en particular estamos reventados a impuestos que se emplean en dar algunas migajas a quienes procuramos esos impuestos con nuestro trabajo, trabajo que se castiga para favorecer el “dolce far niente” de una burocracia acromegálica con sueldos millonarios a señores y señoras que los justifican emitiendo leyes de obligado cumplimiento como fijar los tapones de las botellas de plástico, mientras leyes que garanticen de verdad el acceso a la vivienda duermen el sueño de los justos aunque figuren en esa constitución europea que nos acoge como buena madre. No contenta con esto, Europa castiga a sus ciudadanos haciéndoles pagar con buena parte de sus sueldos honradamente ganados, toda una invasión de miles y miles de personas para que, sin aportar nada a nuestra sociedad, vivan en hoteles a pensión completa y, de esa forma, estos gobernantes, más falsos que Judas, se envuelven en la vitola de la “solidaridad” pagada con nuestros impuestos que, en muchos casos, llegan a significar un tercio de nuestros ingresos.
Al demonio apocalíptico llamado Trump, estos profetas del buenismo pagado con nuestro sudor, unen el otro Leviatán tecnológico -Elon Musk – y nos dicen que entre los dos nos van a hacer caer en los infiernos, ¡pero que infiernos! Si el infierno ya lo tenemos aquí con estas políticas socialdemócratas barnizadas en algunos casos con el barniz de un rancio comunismo con las que nos fríen a impuestos, cada día uno nuevo. Bienvenidas sean otras formas de gobiernos en esta Europa, porque por muy malas que sean no podrán nunca ser peores que las que tenemos.
MAROGA
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