La primera Guerra Mundial dejó 10 millones de muertos militares, 10 millones de muertos civiles y 21 millones de heridos. La Segunda Guerra Mundial dejó 40 millones de muertos civiles, 20 millones de muertos militares y 60 millones de heridos. Las dos guerras – de momento – han sido en la historia de la raza humana los dos ejemplos paradigmáticos de la estupidez del hombre …Y el hombre no aprende.
Poca gente sabe que las dos guerras mundiales se gestaron y se llevaron a cabo en Europa, el continente que en aquellos años era espejo donde se miraba el resto del mundo ¡menos mal! Poca gente sabe que lo peor que le puede pasar a una persona, a una familia, a una empresa o a un país es verse obligado a depender de otro. Si, además, ese otro es un gilipollas de manual, nada puedes hacer salvo coger tus enseres y desaparecer. Hoy, y desde hace años, Europa está perdida, no sabe qué hacer y se mantiene dando bandazos y con movimientos pendulares que solo garantizan la incertidumbre. Los millones de ciudadanos de Europa dependemos de unos gerifaltes sin médula, ausentes de inteligencia, carentes del sentido de Estado, pendientes tan solo, no ya de mantener sus privilegios, sino de aumentarlos, Un hombre, incluso varios, viendo la catadura de quienes dependen, si tienen coraje y decisión, saldrán a uña de caballo de la dependencia de unos gobernantes inútiles, ineptos, incapaces y, además, codiciosos de poder y de dinero. Cientos de millones no podemos hacerlo y vamos a sufrir esta nueva guerra – de momento comercial – que nos han colocado y a la que los políticos europeos, olvidando que, si uno no quiere, dos no se pelean y que primero hay que agotar el tiempo de hablar antes de actuar, como adolescentes sobrados de hormonas y carentes de raciocinio, han entrado al trapo como gallitos sin calibrar las consecuencias de todo tipo que puedan resultar de un enfrentamiento con la nación más poderosa del mundo. Los políticos de los que, desgraciadamente dependemos cientos de millones de ciudadanos europeos, se han posicionado en el enfrentamiento olvidando – si es que alguna vez lo han tenido en cuenta – el proverbio sabio que dice: “Da lo mismo que el cántaro de en la piedra o la piedra en el cántaro; siempre se romperá el cántaro” Adivinen quien es Estados Unidos, si la piedra o el cántaro.
Los ciudadanos europeos, como personas corrientes del común, pedimos a nuestros dirigentes de los cuales, desgraciadamente dependemos, que usen la inteligencia y el raciocinio que se les supone, adobados con algo de sabiduría y determinación para, sin perder soberanía, evitar que una nueva guerra – esperemos que solo guerra comercial – se lleve por delante a millones de inocentes, tanto civiles como militares; porque las guerras se sabe cómo empiezan, pero no como terminan, y siempre pagamos los costes humanos y económicos los ciudadanos del común que solo buscamos un trabajo que nos permita vivir dignamente y una paz sin engaños.
¿Estarán los hombres y mujeres que nos gobiernan a la altura necesaria para asumir el reto que a Europa se le ha presentado por haber estado años durmiendo dulcemente bajo la manta cálida de la progresía, la tolerancia, el buenismo hipócrita y otros “ismos”; durmiendo y soñando sueños que siempre engendran monstruos? Yo lo dudo.
MAROGA
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