“Nunca habrá apagones de electricidad en España ni escenas apocalípticas que evocan en muchas ocasiones la bancada de la derecha y la ultraderecha” Pedro Sánchez en el Senado en el invierno de 2022 a raíz de los posibles cortes de gas por La guerra de Ucrania.
Como un profeta, eso vaticinó nuestro presidente sin pestañear lo más mínimo.
Yo siempre he dicho qué de los profetas, de los salvapatrias y de los expertos hay que huir a uña de caballo.
Hoy se han registrado en los medios de comunicación tres noticias al mismo tiempo: la mayor subida de paro registrado desde 2013, el procesamiento del hermano de Sánchez y el apagón eléctrico. Coincidiendo con estas noticias aparecen dos encuestas para las generales en las que Sánchez obtiene 119 diputados. Uno, desde su posición de hombre del común, se hace esta pregunta: ¿Qué tiene que pasar en España para que sus ciudadanos echen a este gobierno?
El apagón eléctrico es malo para un país, pero el apagón mental de sus ciudadanos es peor.
Años llevamos de desgobierno desde que Sánchez diseñó su estrategia para mantenerse en el poder al precio que fuera. Los ciudadanos hemos visto y oído de todo; desde el control de la justicia hasta los putiferios de Ábalos, pasando por la entrega de la nación por 7 cochinos votos. Y Sánchez obtiene todavía un colchón de 119 escaños. El apagón mental de esta sociedad es más grande y nefasto que el apagón eléctrico. Y lo es porque el apagón eléctrico tiene cura, pero visto lo visto, el apagón mental de nosotros los ciudadanos es irremediable.
MAROGA
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