Este congreso milongero del PSOE nos ha dejado una muestra tangible de su democracia interna: Ha negado el derecho de réplica a Page. Si esta es la democracia interna del PSOE, ¿cómo será la democracia que aplica al gobernar?
En una de sus acepciones, la RAE define a la milonga como engaño y cuento en el acervo popular. El congreso del PSOE para mayor gloria de Sánchez ha sido eso: una milonga barriobajera de engaño y autoengaño; el cuento de un niño bueno (Sánchez) al que echaron las culpas de lo que habían hecho sus hermanos, los niños malos.
Sánchez cantó una milonga sentimental con compungida voz y gesto de inocencia supina. acompañado con la música de ritmo cadencioso de sus palmeros. Su rostro, maltratado por la vida que lleva de tango a lo Gardel, se mostraba macilento a pesar del maquillaje, pero – según él – su determinación estaba más fuerte que nunca. No aclaró en que va a emplear esa determinación.
La puesta en escena me recordó a los mamaderos rioplatenses donde, entre el alcohol, las milongas, el tango y los gemidos penosos de quienes cantan sus penas, los unos engañan a los otros y todos a sí mismos por los amores traicionados de unas pibas y pibes malignos. En el caso de Sánchez los amores traicioneros de Ábalos, Cerdán, Koldo, Salazar, Leire…y los que quedan por aparecer.
Detrás de Sánchez, se mostraban las caras de sus ministros y ministras semejando caretas de cartón piedra sin el más mínimo atisbo de consuelo a pesar de las continuadas estrofas milongueras del discurso de adolescente de Sánchez. Eso sí, cada vez que terminaba las frases y recibían la orden de aplaudir del regidor de la milonga, aplaudían como si los aplausos los llevaran enlatados para darles salida en el momento de la orden ¡aplaudir!
La milonga de este congreso también me recordó los programas dirigidos por Ramonchu en CMM y por Juan Imedio en Canal Andalucía en los que los participantes piden angustiosamente una compañera o compañero para combatir la soledad que los va a acompañar en los últimos años de sus vidas, ofreciéndose como el mejor hombre o la mejor mujer del mundo y con la firme promesa de hacer feliz al compañero que les crea. Sánchez nos pide que le acompañemos todos en esta travesía a la que ha desembocado por sus mentiras, su infinita ansia de poder, su autocracia y su pésima elección de socios políticos entre otras cosas, jurándonos que será un leal compañero.
Si revisamos los últimos años de esta democracia a la española, veremos que todo ha sido un vodevil, una zarzuela mala, un teatro de marionetas al ritmo de tangos y milongas rioplatenses a las que los ciudadanos hemos asistido, sin el mínimo criterio y la máxima entrega a la comodidad y la ausencia de responsabilidad bajo la consabida frase cobarde: “esto es lo que hay”
MAROGA
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