Soy ciudadana de Sevilla y el pasado miércoles día 2 de junio me dispuse a visitar a mi familia que vive en un pueblo del Aljarafe, Pilas, para lo cual tenía que coger un autobús con la única compañía que hace este trayecto.
Así lo hice. Compré el billete para el trayecto Sevilla-Matalascañas que pasa por los pueblos y que sale a las 9:30. Y allí estábamos los pasajeros montados, dispuestos a llegar a nuestros destinos. El conductor en su sitio y el autobús parado.
A las 9:40 un señor le pregunta al conductor por qué no salimos ya, que es tarde, a lo que el conductor responde «que estamos esperando a una señora». El pasajero se enoja porque el hombre, explica, que se dirige a un entierro y no quiere llegar tarde. Su humor no es muy bueno y el conductor le señala a un hombre en el arcén y le dice que es su jefe, (se le conoce por Chacón), y le pide que se queje a él ya que su trabajo es seguir órdenes.
El pasajero, alterado, se baja y se queja a este «jefe» que, por cierto, ni le mira a la cara mientras el hombre se desahoga diciéndole que no es justo, que todo el autobús espere a una señora, que hay un horario, hay gente que va a trabajar, etc….
Y vuelve a subirse al autobús aún más indignado por la falta de respuesta de «el jefe», que sigue al pasajero dentro del autobús y una vez dentro y en voz bien alta le dice que tiene muy poca educación y que él es el jefe y el autobús saldrá cuando él quiera, sí, sí, eso dijo, «yo soy el jefe y el autobús saldrá cuando a mí me de la gana» para ser precisa, otro pasajero le comentó que él había comprado el billete para el trayecto directo Sevilla-Matalascañas pero como habían vendido más billetes que asientos tiene el autobús, lo habían re-ubicado en este autobús y ahora además de tardar más en hacer el mismo trayecto va con retraso, el «jefe» le contesta diciendo «yo soy el jefe y habrá un autobús directo si a mi me da la gana».
Y así fue, salimos a las 9:48, que llegó la señora y «al jefe» le dio la gana.
A mí me parece increíble este tipo de respuestas, la poca profesionalidad y la impotencia del cliente que realmente no puede hacer nada más que esperar que al jefe le de la gana hacer su trabajo, porque además tenemos que coger el autobús de la misma compañía para volver a casa, y también las próximas veces.
Me pregunto si algún día llegaremos a ser europeos realmente.
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