El año pasado más de 200 ciudadanos con tiendas en Cataluña fueron
multados por motivos lingüísticos. Es una auténtica vergüenza
democrática.
Recuerdo que en los años 60 con Franco había muchos pueblos en Cataluña con tiendas rotuladas sólo en catalán como «carnisseria», «queviures» o «pastisseria». Nadie les multó ni les dijo absolutamente nada por rotular sólo en catalán ni ninguna ley se lo impedía. Ahora si haces lo mismo pero al revés, es decir, rotulas sólo en español, te multan y sancionan como les ha pasado a estos 200 ciudadanos.
Es lamentable pero es la dura realidad: con los nacionalistas catalanes estamos peor que con Franco en la libertad lingüística de rotulación de los comercios.
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