En mitad de una calle cualquiera tirados,
sobre un montón de cartones tumbados,
esperando el alcohol embote su mente,
caliente su cuerpo y oculte sus miedos…
Las calles están llenas de esa pobre gente
que la vida obvió, olvidó y les dio un revés
y aunque lo intenten no encuentran mas salida
que abandonarse a la deambulante vida
de una intolerante sociedad que margina
a todo aquel que tuvo la osadía de intentar cambiar su vida.
Hoy camino a lo largo de la Gran Via
y mi corazón en cada rincón sangra
tanto cartón convertido en mala manta
tapando de pies a garganta
a la pobre gente que no encuentra
quien pueda abrirles una humilde puerta…
Abandonados a una sangrante indigencia
que es la más pura indecencia
de esta maldita sociedad
que se ocupa del poderoso
y olvida al pobre humano
que un mal día de su vida
la vida de golpe les dio un portazo
obligándoles al indulgente ostracismo involuntario
y a vagar como fantasmas las calles
de unas ciudades llamadas amables…
Abandonados, fantasmas en una sociedad
que sólo ayuda al que no lo necesita
y se ocupa de las poderosas visitas
olvidando que hay personas en sus calles
que no tienen voluntad ni para revelarse.
Abandonados…
© Dory Lansorena
Más en Cartas al Director
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home