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Escribo estas líneas un 11 de mayo de 2025. En muchos lugares de España es primavera. Hoy a las 9,00 horas de la mañana teníamos 8 grados de temperatura y una sensación térmica de tres grados en la ciudad, que lleva en su leyenda heráldica: el ser cabeza de Castilla. No está mal, está, pero para la época del año en la que estamos hace un pelín de frío. Todo ello aderezado siempre por el cierzo, viento del norte, que hace que parece que haga más frío del que en realidad marcan los termómetros.
Cuatro años de mi vida los pasé en Córdoba. Y en esta ciudad, otrora califal, disfruté del calor en su máxima expresión. También padecí el frío. Me hacía mucha gracia, y me hace, la expresión cordobesa de los pocos días gélidos que sufren en esta ciudad. Decían y dicen los cordobeses, en los días fríos, que los hay: hace más frío que en Burgos. Yo sonreía ente esta expresión y decía para mis adentros: sabrán éstos lo que es el frío de Burgos…
Recuerdo, como muchos de mis paisanos burgaleses, la consabida frase que se convirtió en todo un bonito slogan publicitario de la ciudad: Burgos no te dejará frío. En nuestra juventud añadíamos los burgaleses que Burgos no te dejará frío, te dejará helado. Y es verdad que, a pesar del frío de Burgos, la ciudad castellana puede presumir del frío, pero también y mucho de la belleza que emana de esta vieja ciudad castellana. Su catedral, sus iglesias góticas, su casco medieval no deja indiferente a nadie.
Y aquí entran las referencias de la gran santa castellana, me refiero a Teresa de Jesús, Sánchez de Cepeda y Ahumada. Ella en el último capítulo [31] de su libro las Fundaciones nos muestra y demuestra algo conocido por todos los habitantes de España: el frío de Burgos. Hasta ocho veces, digo bien, ocho referencias al conocido en toda la Península Ibérica: el frío de Burgos. Ella que era de Ávila y también sabía del frío de su tierra, nos muestra el respeto que tiene por el clima gélido de Burgos.
Esto dice la santa de Ávila del clima de Burgos. En el número 5 afirma que: “… y por ser el tiempo tan recio y Burgos tan frío,”. Queda claro que pensaba, lo que tantos padecemos, y que ella corroboró con ese tan frío. Sigue la santa mostrando en el número 7 que le daba miedo “… estar en tierra tan fría.”. La siguiente referencia no lo dice una vez sino por dos veces en la misma frase: “Porque ir yo a Burgos con tantas enfermedades, que les son los fríos muy contrarios, siendo tan frío, pareciome que no se sufría”. Fundaciones, 31, 11. Hasta el mismo Señor, es decir Jesucristo, corroboró a Teresa de Jesús que en Burgos hacía mucho frío con estas divinas palabras: “No hagas caso de esos fríos, que Yo soy la verdadera calor”. F. 31, 11. Y poco más adelante, F. 31, 12 nos dice que antes de ir a fundar a Burgos se informó y le habían dicho que: “Hacía entonces nieves y fríos”.
Al final la santa [estuvo en Burgos desde el 26 de enero de 1582 hasta el 29 de julio] no pasó tanto frío, aunque imaginamos que vino atemorizada y con bastante miedo al gélido invierno burgalés. No fue para tanto y ella misma nos dice que: “El frío ha sido tan poco, al menos el que yo he sentido, que con verdad me parece sentía tanto cuando estaba en Toledo”. Vamos que pasó más frío en Toledo que en Burgos…
Las dos últimas referencias al fresco de Burgos no muestran la palabra frío sino otra análoga del castellano de la época: tiempo recio. En F. 31, 16 nos dice: “… por ser el tiempo tan recio”. Y en F. 31, 19, con el típico gracejo de la santa nos confirma y exclama que: ¡Pues bonitos estaban los caminos y hacía el tiempo!
También en sus Cartas nos deja la santa información sobre el frío burgalés. Dos veces atestigua Teresa que en Burgos frío hace y mucho. Así desde Palencia, el 4 de enero de 1581, en carta escrita al p. Juan de Jesús [Roca] dice: “Vendrá bien estar el tiempo frío adonde tanto hace…”. Se refiere, como no, a la ciudad de Burgos y su legendario frío. Ya en Burgos, 25 de junio de 1582 escribe a su querido P. Gracián: “Algo me consuela que hasta hoy ha hecho acá muy continuado frío”. Lo curioso de esta última cita de la santa es del 25 de junio, verano en muchos lugares de España… pero en Burgos, a finales de junio, Teresa de Jesús constata el tradicional frío burgalés.
Diez veces en total nos informa en sus escritos la santa, inquieta y andariega, que en Burgos hacía y hace mucho frío. Todo ello dicho por una doctora de la Iglesia. Así que, por si no lo sabían, en Burgos hace gran frío. Santa Teresa dixit. No solo en invierno, sino en cualquier estación del año. Hay otro dicho que dice: ¡Leñe con los de Burgos, que al frío le llaman fresco! Frase que denota que estas gentes castellanas están acostumbradas al frío, y por ello puede parecer que quitan importancia al frío que están acostumbrados a sufrir.
Sirvan estas letras para demostrar que santa Teresa estaba, un poco o un mucho, atemorizada por el frío de Burgos… Y que, algo que es verdad y más grande que la catedral de Burgos, que aquí en estas tierras del Cid, hace considerable frío.
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