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Bokabulario

El ‘apartheid’ catalán

Pedro F. Barbadillo 03 Oct 2005 - 23:39 CET
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La forma en que uno habla nos revela qué piensa. El catalanismo ha conseguido imponer la expresión «Cataluña y España”; la conjunción copulativa supone que se trata de dos entes distintos, próximos sólo por la geografía, pero a los que el Ebro, la Historia y la voluntad de una oligarquía separa como el bisturí a dos hermanos unidos. Escribir o pronunciar “Cataluña y el resto de España” se ha convertido en algo ofensivo, políticamente incorrecto, como me dijo un profesor universitario catalán.

Basta saber que el texto de nuevo estatuto catalán (inconstitucional, por supuesto, pero qué más le da a Rodríguez) se ha escrito únicamente en catalán para comprender el carácter excluyente del régimen montado en estos 25 años por Jordi Pujol y sus epígonos, entre los que está Maragall. Para los citados, más los Carod, Heribert Barrera, Montilla, Manuel de Madre, Rafael Ribó, Joan Saura , y para sus apoyos de la sociedad, como el arzobispo de Barcelona, el conde de Godó, Isidre Fainé y José Manuel Lara, el catalán es la única lengua propia de los catalanes. El español recibe el trato de una aberración a extirpar.

Y pensar que recuerdo perfectamente cuando los Pujol y Gomis y Roca y demás decían que defendían el bilingüismo, a la vez que sólo pedían que se reconociese el derecho de los niños a ser educados en su lengua materna, negado por el franquismo. ¡Cómo nos han mentido!

El objetivo de todos ellos, desde los asesinos de Terra Lliure hasta los burgueses de buena familia como los Obiols y los Borja de Riquer (el padre de éste elaboró el protocolo de la entrada de las tropas del general Yagüe en Barcelona), es raspar de Cataluña lo español para imponer su modo catalán. Sobre las consecuencias de esa ideología pueden hablar los miles de profesores expulsados por no saber catalán. Como se ve, no se diferencia en nada el catalanismo del nacionalismo vasco.

Sigamos con el estatuto. El preámbulo afirma que “guarda el recuerdo de todos los que han luchado y de los que fueron exiliados o incluso murieron por el reconocimiento de los derechos nacionales de Cataluña y de los derechos sociales de los catalanes”. Por tanto, quedan excluidos del régimen los catalanes que no participaron en esta épica lucha. Por ejemplo, los cientos de catalanes miembros del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, unidad carlista del Ejército de Franco, o los casi 10.000 catalanes asesinados en la guerra por Esquerra, la CNT, el POUM, el PSUC y demás partidos y sindicatos de izquierdas y separatistas.

De esta manera de oficializa la Cataluña del ‘apartheid’ construida por los nacionalistas y los señoritos de izquierdas mediante el estatuto de Sau y la connivencia de los poderes de Madrid.

Lo dijo más claro que yo Antonio Santiburcio, primer secretario del PSC, nacido en Jaén, al que los señoritos a los que había servido postergaron en la sucesión de Pasqual Maragall en la alcaldía de Barcelona para designar en su lugar a Joan Clos, uno de los suyos.

«Lamentablemente, en Cataluña, un inmigrante todavía no tiene posibilidades de aspirar a ser alcalde de Barcelona ni presidente de la Generalitat”.

Aquí se puede leer la glosa de Frances Carreras a esta frase y a su engañado autor: www.forumbabel.net/babelt653.htm

Después de ver el trato recibido por Santiburcio, otro andaluz, el cordobés José Montilla aprendió la lección.

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