El país pendiente desde hace meses y en particular desde hace tres semanas, de una panda de chorizos, cutres y pringosos.
Respondan lo que luego les parezca que queda mejor a una masa tan enorme como borreguil de la población española le importa mas que llore la Pantoja que cualquier otra noticia de España y el mundo. Mucho mas que la tragedia de los emigrantes, por ejemplo.
Presumen de no leer en su vida un libro pero se saben de memoria las cascarrias de duquesas, jesulines, campanarios, isabeles,granhermanos, triunfitos , zorrones y chuloputas varios.
El país tiene como espejos de conducta a una cuadrilla de mamarrachos televisivos. Lo que ellos hacen y dicen se supone que es lo que es estar al ultimo grito. Y si. De la mayor zafiedad popular que uno recuerda en sus años vividos.
Nunca la sociedad española, tan pagada y satisfecha de si misma, había estado a tan ínfimos niveles, en tales cataduras éticas y en tan grotesca y eructante satisfacción generalizada.
Lejos de aparecer conciencias críticas ni en la intelectualidad ni en la política se alza una sola voz que de un aldabonazo sobre nuestra autentica degeneración como pueblo y como ciudadanos. Lejos de ellos se alienta la estupidez, se premia ordinariez y se jalea como maravilloso lo que despide mugre, podredumbre y pus por todos sus poros.
Este es un país de mamarrachos y lo peor de todos es que estamos contentísimos de serlo.
Las últimas décadas han bienestar económico. Civismo, cultura, educación en vez de progresar han sido despeñadas por un abismo fétido donde navegan entre mierda pero en magníficos yates todos los “poceros” que en España son y se siguen forrando. Uno por pueblo y un par de concejales.
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