Fuera de Madrid no sólo hay vida humana, sino que ocurren cosas interesantísimas, de las que no nos enteramos por las fronteras políticas y comunicativas que están levantando las autonomías… y la incompetencia de los periodistas.
Pongo un par de ejemplos. Mientras tenemos todos los detalles sobre el accidente aéreo en Brasil, no se habla de las crisis energéticas en Bolivia y Argentina, que implican a empreas españolas; en este último país, la política de Néstor Kirchner está causando el desabastecimiento de gasóleo. Y en Galicia se advierte de que un grupo de separatistas está preparando el retorno al terrorismo, de lo que ya hay abundantes pruebas. He aquí la verdadera razón de la decadencia de la prensa de pago.
Pero la noticia que quería comentar con vosotros, y que he conocido gracias a Internet, es la expulsión por el PNV de Javier Vizcaya Uriarte, uno de los principales asesores de Javier Arzallus, por difundir informaciones «calumniosas» en una página web vinculada al ex presidente del partido e hijo de aguerrido requeté.
¡Cómo molestan en el partido de Sabino Arana las opiniones disidentes, no sólo ajenas, sino internas! Y eso que Iñaki Anasagasti y el propio Arzallus han puesto a su partido como ejemplo de funcionamiento democrático, como una gran familia reunida en el caserío para una cuchipanda:
Sólo pasa lo que tiene que pasar en un partido democrático, que no es caudillista como lo es el PP con el dedazo. Dentro del PNV las cosas se discuten, a veces menos de lo que a mí me gustaría, pero se discuten y se aprueban.
Juan José Ibarretxe, que es un pensador profundo, repite una frase heredada de su abuelo:
Hay que pisar donde pisa el buey.
Pues entre bueyes vascos sí hay cornadas, ¡y menudas! El hijo del requeté está recibiendo varias: los militantes de su partido. En los últimos años, sus candidatos en el partido han perdido las elecciones internas, como Joseba Eguibar, Josu Bergara e Iñaki Zarraoa. Él carece de todo cargo en el partido; incluso le rechazan artículos en el diario Deia.
La democracia en el PNV es más orgánica que liberal. ¡Y cómo gustan en ese partido los servicios secretos, los espías y las pistolas!
Arzallus está comprobando, como Xosé Manuel Beiras, que sus hermanos del pueblo elegido gustan de hacer sacrificios humanos con los caudillos que destronan. Mejor ellos que nosotros, ¿no?
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