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Bokabulario

La noche del Gran Silencio

Pedro F. Barbadillo 24 Dic 2006 - 16:54 CET
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Lo que más me impresiona de la Nochebuena es el profundo silencio que se hace cuando todos nos retiramos a dormir. Y me gusta disfrutarlo junto al Belén que tenemos en casa: encender unas velas y rezar unas oraciones por mí, por mi familia, por mis amigos y por mi patria.

Como saben los místicos y los monjes, el silencio es la puerta a Dios. Los hombres cada vez soportamos menos el silencio; seguramente porque entonces oímos una llamada que no queremos y porque empezamos a hacernos preguntas sobre nuestra manera de vivir. Quizás por eso estemos rodeados de ruido, tanto en las ciudades como en el campo, y no digamos en la televisión y la radio. No me refiero sólo al ruido de las obras y el tráfico…, sino al ruido causado por noticias y palabrería huecas, que nos distrae de lo principal. ¿No es una distracción que el debate político en toda España haya retrocedido a los años 30 y en Cataluña, por ejemplo, estén metidos en batallitas sobre 1714?

Por todo ellos, yo os deseo Paz y Silencio para estos días.

Coloco aquí un testimonio de un viejo soldado español, lejos de su casa y preocupado por la suerte de su familia, con el deseo de que lo lean todos aquéllos que se sienten solos aunque estén rodeados de gente:

Había algo inmaterial que la guerra no nos podía robar: la emoción religiosa. El día 24 por la tarde compré un retablillo de cartón, tamaño postal, desplegable, y lo coloqué sobre la cómoda. La noche llegó fría y neblinosa, y la liturgia de la Misa del Gallo nos ganó a todos. No podíamos estar alegres, pero aquello nos confortó. Cientos de miles de paisanos nuestros no tenían siquiera aquel minúsculo Belén de cartón que iluminaba mi cuarto con resplandores de vivísima espiritualidad. Hoy me parece que aquellas Navidades fueron las más cristianas de mi vida, y le doy gracias a Dios por habérmelas brindado con su frío, con su pobreza y con sus dolores.

También os recomiendo la lectura del mensaje de Navidad del obispo de Almería, que he conocido por medio del blog de Francisco José Fernández de la Cigoña y una entrevista al abad del Monasterio de Silos. Por último, os recomiendo dos portales de noticias católicos: Zenit y Catholic.net.

Y me despido con este ruego: ¡¡No encendáis la televisión!!

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