Carta de un enamorado despechado, que se llama José Luis, a su amor, un tal Arnaldo y que he encontrado en mi buzón de correo electrónico por un error del remitente.
Querido, muy querido, Arnaldo:
Te escribo esta carta mientras contengo mis lágrimas. Estoy destrozado, igual que cuando me enteré de que, además de un abuelo franquista, tenía otro republicano y masón que fue fusilado por rojo. ¿Por qué me has hecho esto? Creía que habíamos comenzado una hermosa amistad entre dos hombres de izquierda, movidos por un ansia infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento de los humildes, una amistad que fuese un ejemplo para palestinos e israelíes.
¿Tengo que recordarte lo que he hecho? Te he defendido ante los españoles, ante el PP y ante la COPE. He hablado de accidentes y de suspensiones, te he calificado de «hombre de paz» (sé que lo eres, a diferencia del genocida de Aznar, por eso te aprecio tanto), le he encargado a Cándido que te ayude a zafarte de los jueces fachas, he permitido a tus compañeros que sigan recaudando fondos y armándose, he hecho que te elogien María Antonia Iglesias y Enric Sopena, he mandado a Donosti a De Juana…
En diciembre dije que estábamos mejor que hace cinco años y que dentro de un año estaríamos mejor que ahora y al día siguiente estalló la bomba en Barajas. ¡Qué angustia pasé hasta que se confirmó que había dos muertos! Y después, la sospecha… la sospecha de que me engañabas. No me vale la excusa de que contratáis becarios para colocar bombas. Un hombre como tú no selecciona activistas como si fueran cajeras de supermercado. Desde entonces tengo que tomar somníferos para dormir.
Y la ruptura después de las elecciones… ¡Lo habéis hecho a posta! Después de que estuvimos acordando dónde anulábamos unas listas de ANV y dónde no. Si fuese suspicaz pensaría que me has utilizado para recuperar unos enchufes para tus amigos. ¡Así no podemos continuar!
¿Es que no recuerdas que cuando yo llegué al Gobierno a vuestras manifestaciones asistía menos gente que a las de Falange, que varios de vuestros activistas temporalmente retenidos plantearon la rendición incondicional?
Nuestra relación no puede continuar sobre estas bases. Aquí sólo doy yo y no recibo nada a cambio. ¿Qué más tengo que hacer para que tú me des alguna prueba de amor? ¿Es que te entiendes con otro? ¡¡Quién te puede dar más que yo!! ¿Mariano?
Antes de despedirme, quiero ser positivo. No lo olvides. No hemos roto; sólo hemos suspendido la relación. Creo que necesitamos un tiempo para recapacitar. Yo siempre te esperaré. No hay nada que no se pueda solucionar hablando. Estoy convencido de que más temprano que tarde, tú y yo conquistaremos definitivamente la paz. Me empeñaré en que se alcance cuanto antes.
Te dejo, tengo que combatir con todas mis fuerzas y sin descanso contra el cambio climático, ese horror causado por Estados Unidos. ¿Sabías que las sequías, las inundaciones y el deshielo de los polos han matado ya más gente que el terrorismo internacional? Concluyo con un pensamiento para que lo medites: Atentar no es el camino, el camino es el horizonte.
Tuyo
José Luis
PD: Un beso de las niñas. Sonsoles te mandará un CD que ha grabado en París de Maitetxu mía.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home