Dos obispos, dos maneras de hacer las cosas, una manera de servir a Dios y otra de ponerle una vela al Diablo.
El obispo de la pequeña diócesis de Teruel-Albarracín, monseñor José Manuel Lorca, ha escrito una preciosa carta sobre cómo prepararse para la Navidad en un mundo que detesta al Niño que va a nacer:
son muchas las seducciones de ocultar en Nacimiento de Dios. Abrid los ojos y comprobad cómo van desapareciendo los signos cristianos de la Navidad (…) Quieren ocultar la Navidad. Pero lo más grave es que le están quitando la dimensión de familia, para dejarla en una «fiesta» más. ¿Tiene remedio esto?¿qué puedes hacer tu para unir más a la familia? Os ruego encarecidamente a todos los cristianos que recuperéis el verdadero sentido de este tiempo litúrgico, primero deseando recibir a Jesús y preparándose bien en este Adviento; segundo, participando de la Eucaristía dominical y confesando los pecados en la celebración del Sacramento de la Penitencia; tercero, viviendo estos días de Adviento con austeridad. Aprovechad los padres para dar una catequesis a los hijos y compartir con ellos la fe. Son días especiales, para rezar juntos, bendecir la mesa, hacer oraciones de la mañana o de la noche, en nuestra página Web tenéis oraciones para Adviento. Es el tiempo de la familia unida en la fe. Y, cuando se acerque la Navidad, si tenéis la costumbre de adornar la casa, al menos, que sea con la imagen de Nuestro Señor.
Ya hemos sabido que el Bobo Solemne no quiere belenes en La Moncloa, pero, magnánimo él, deja árboles de Navidad. Es tan tonto que no sabe que el abeto es un símbolo cristiano.
Pese a todo, no estamos tan mal como en Estados Unidos y Gran Bretaña o Austria, donde impera lo políticamente correcto, y a fin de no molestar a los musulmanes no hay imágenes navideñas. Me pregunto entonces, por qué se hace fiesta.
Antes de que entren los trolls a contarnos las maldades de la Inquisición y las estupideces de los curas, yo añado unos ejemplo de mala conducta, a ver si así se sosiegan.
El arzobispo de Barcelona, cardenal Lluis Martínez Sistach, acaba de arremeter contra la COPE, de lo que me he enterado gracias a un blog de PD. Como su diócesis es de las españolas la que menor porcentaje de ciudadanos marca la casilla favorable a la Iglesia en el IRPF, ha decidido hacer campaña con un ataque a la COPE. Martínez insiste en que el dinero del IRPF no va a la COPE ni al bolsillo de Losantos. Quizás si los obispos de las diócesis catalanas no hubieran aceptado el estatuto separatista, habría más fieles que darían dinero a la Iglesia, porque en Cataluña los escasos católicos que quedan se encuentran entre los castellanoparlantes.
En Lérida se ha inaugurado el Museo Diocesano con obras religiosas arrebatadas a las parroquias de Huesca y que el Vaticano ha ordenado al obispo devolver a sus propietarios. Si baja la recaudación del IRPF no se debe al escándalo de un obispo que desobedece a Roma ni de otro obispo que sirve primero a Cataluña antes que a Dios, la culpa es de la COPE.
Recordemos el tesoro en vasijas de barro del que hablaba San Pablo y preparémonos para la Navidad. Y, también, con regalos, ¿por qué no?
CODA: ¿Quiénes trataban de ocultar la Navidad bajo el solsticio de invierno? Los nazis.
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