(Al obligado regreso al tajo me piden que refresque el asunto político. A espera de mayor sosiego para mañana refresco a la luz de las encuestas (El Mundo y Público) el último artículo publicado, pillandolo por el final que parece, a la luz de los sondeos, premonitorio).
“Este es un gobierno para pagar favores y perder las elecciones”. Quien me
lo decía y en Sevilla era un votante socialista. Y eso que era Jueves
Santos, que si me lo llega a decir el Domingo de Resurrección que le madrugó
al PSOE con una encuesta demoledora, ya hasta lo hubiera santificado. Mas de
cuatro puntos abajo del PP y con la impresión de que sea han roto los diques
y lo que antes era un malestar ahora es una fuga de voto desbordaba. Con el
descontento es que pasa lo mismo que con el agua embalsada que aguanta y
parece que va a seguir siempre estancada, pero se abre una grieta y por ahí
sale un torrente que se lleva por delante todo. Y este amenaza con llevarse
por delante a Zapatero.
Los cambios de Gobierno en Semana Santa son producto de la necesidad
monclovita de aparentar que se reaccionaba de alguna manera ante la tormenta
de la crisis que no amaina. Pero el resultado es que no han hecho falta
alforjas para ese viaje. Es que no hay ni viaje. Es una especie de no hacer
nada pareciendo que se hace algo, un movimiento en espiral sobre si mismo ,
un conejo frustrado que antes de salir de la chistera ya sabe todo el mundo
que es un gato, los mismos de siempre con las mismas y a lo que no cabe dar
“periodo de gracia” alguna pues son ya más viejos y pasados que el hilo
negro. O sea más caducos y caducados que los socarrados ministros a quienes
han sustituido. lo mejor y todo ello porque hemos empezado a pensar que el
príncipe encantador es en realidad ,y por la realidad, una rana.
El cambio de ministros no aporta sin en conjunto ni por separado nada
nuevo, nada esperanzador, nada que aumente confianza. Demuestra incluso una
absoluta falta de banquillo y un ombligismo partidario y personalista que
aumenta según empeoran las cosas.
Han cesado cinco, que con Bermejo, el “torero” sin licencia, son seis.
Pero podían haber sido otros seis diferentes o seis más igualmente
amortizados. Al igual que los están muchos ya delos entrantes o de los
recombinantes, que como gran medida de actividad se han puesto a hacer
reuniones entre ellos en Viernes Santo, aunque a alguno hubo que echarle el
lazo porque ya le habían hecho la foto en Huelva.
Intentan vender los voceros, con éxito muy descriptible incluso en medios
afines, que se aumenta el peso político. ¿Quién ¿Elena Salgado, la
rescatada del cuarto trastero donde hubo que dejarla tras la rebelión del
vino?. Que lo pregunten en el partido donde la quieren con locura.
Prepotente y displicente es lo que piensan de ella en lenguaje fino. Borde
y pija en el de las agupaciones. ¿Y Chaves, vicepresidente 3º y ministro de
nada, o sea de lo que hacía la Salgado v de lo que decía Jordi Sevilla no
saber en como explicar a sus hijos en que consistía? ¿Ese es el nuevo
impulso político?. ¿La vuelta al clan de la “tortilla” donde es el la única
y vieja patata que encima estaba dejando no sólo sin simiente el campo sino
hasta en peligro el granero?. No se lo creen ni en Sevilla y menos aún en
Barcelona.
La estrella política será, por exclusión, Pepe Blanco, con alias nada
aceptado de Pepiño. Un amigo lleva exactamente cinco años intentándome
convencer de que es una lumbrera incomprendida y un mago de la política. Un
señor inteligentísimo, vamos. No lo ha logrado. Es más, el poder no me
parece que lo haya hecho más listo sino quizás más malo. Su ventaja ha sido
que desde su cargo en el partido podía malmeter sin réplica pero ahora será
el el vividiseccionado. Le esperan severas tardes en San Jerònimo, como las
que sufrió en la opisición donde demostró ser menos que un mediocre
parlamentario.
Pero bueno había que hacerle ministro, como a todos los del grupo
“fundacional, como a la Trini, y ya les ha tocado. A Trinidad Jiménez,
Sanidad donde su experiencia es un verdadero arcano y el salto a los
hospitales desde la cosa internacional e iberoamericana lo que más provoca
es perplejidad. A no ser, claro , que resultar vapuleado en una elecciones
municipales en Madrid por Gallardon sea ahora en el PSOE la mejor garantía
de llegar al consejo de ministros. Ya van dos. Y dos son los ministros en
verdad novedosos.Una señora, Gonzalez-Sinde, señera dirigente del sindicato
de la “ceja” a quien tanto favor se debe y un señor , el rector Ángel
Gabilondo, hermano del famoso periodista, con quien tanto se mantiene.
Y este es el presunto revulsivo, la reparación a fondo y puesta a punto
del motor gubernamental de España. Dicen los americano que no hay que
arreglar lo que funciona. A la contra es imprescindible reparar los que está
claramente estropeado. Pero aquí parece que ni se han sustituido todas las
piezas que estaban gripadas y puede que las sustitutas estén aún en peor
estado que las retiradas. Una chapuza de taller sin recambios propios y sin
crédito para comprarlos
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