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La Marea de Pérez Henares

Matanza en Noruega

Antonio Pérez Henares 24 Jul 2011 - 11:14 CET
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Si el mundo y todos nosotros estamos conmocionados ante el horror de lo sucedido en Noruega, no puede casi imaginarse la sacudida de incredulidad y terror que sacudirá en estos momentos a los propios noruegos. Más aún cuando su país, no había conocido jamás en toda su historia un hecho terrorista y menos de tal magnitud y vesania. Una sociedad desarrollada, equilibrada, libre, democrática, avanzada en derechos (y también en deberes), tolerante y pacífica como pocas. Un modelo de convivencia y bienestar. La sensación de estupor, de pérdida y de ruptura de todas las bases por las que firmemente han caminado deben ser las sensaciones predominantes en el auténtico estado de shock en que se ve sumida por los atentados encadenados del viernes. Su bautismo de terror, el fin de la “inocencia” y de cualquier sensación de seguridad.
Ha impactado al mundo y hasta nos ha sacudido en lo más hondo a nosotros, un país curtido en la lacra terrorista, que ha soportado los casi mil muertos de ETA, el más sanguinario atentado islamista de Europa ,el del 11-M, que no fue el único ni el primero que soportamos de su género pues suele olvidarse el precedente de El Descanso en Torrejón, los Grapo y , no olvidemos y menos hoy, también el terrorismo de extrema derecha con episodios tan virulentos como el de los asesinatos de los abogados de Atocha, pasando por la ristra de salpicaduras como Montejurra en tiempos ya lejanos o los variados incidentes de esos grupos que a veces han terminado en asesinatos como el de un joven izquierdista en Madrid no hace mucho. Gal y antecedentes puede tener algún ribete pero se incardina más en la “guerra sucia”o terrorismo de Estado.
Conozco levemente Noruega, Oslo y sus alrededores y algunos fiordos. Un viaje tan sólo. Una nación y una capital confiadas y alegres, que no está la alegría del todo reñida con el frio aunque a veces la embride bastante. Cuando llegaron las primeras noticias: el coche o los coches bombas la primera sensación, con reservas, pudo apuntar al islamismo fanático, pero cuando empezó a hablarse del tiroteo en la isla la duda, desde luego las mías, fueron creciendo y apuntando a otras direcciones como así parece haber sido. La similitud con algunos precedentes sobre todo en USA (Oklhoma o atentados contra concentraciones) son evidentes, aunque este asesino tenga el triste record de haber sido más letal que ninguno.

Lo que no deja de ser, y será cuando el impacto primero se supere, objeto de muchas preguntas. ¿Cómo es posible que haya logrado perpetrar tal matanza, sobre todo en su vesánica cacería humana en la isla? ¿Cómo no pudo ser abatido antes? ¿No existía la mínima seguridad?. ¿Ni un solo control?.
La pesadilla vivida por los jóvenes socialdemócratas allí acampados es estremecedora. Indefensos y merced del asesino. Quizás esa virginidad terrorista tan brutalmente destrozada el 23 de julio está en el fondo de la cierta indefensión, de la falta de cualquier protección ante el ataque criminal del asesino, que pudo matar sin trabas a sus indefensas victimas. Algo espeluznante, que antes sólo habíamos visto en terrores de celuloide y que hoy se han convertido en la más trágica de las realidades. Seguro que además vamos a conocer detalles aun más terribles y las incógnitas que ya han comenzado a emerger ¿Cómo es posible que la policía noruega no pudiera detenerlo antes de que acabará con un centenar de personas, abatidas una a una?
P.D. Las interrogantes van a ser muchas. Otros dos se me ocurren de inmediato ¿Actuó solo? ¿Es también el autor de las bombas contra los edificios del Gobierno?

Nota del Blogger:Más que nunca hoy no solo les ruego, sino que les exijo, contención y mesura en los comentarios. No es momento de desbarres que insultan a esos jovenes, niños en muchos casos, asesinados. Vaya desde aquí mi solidaridad con todas la victimas, con sus familias y con todos los jóvenes socialistas compañeros de quienes han sido vilmente masacrados por un fanático extremista.

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