Hasta a Mariano Rajoy se le nota la presión. Demacrado y, en su tranquilidad, tenso. La que soporta España es terrible y ayer lo fue más que nunca. Hacer los deberes, ser austero y demostrar y estar dispuesto a demostrar a quien sea transparencia y fiabilidad no basta. A primera hora la prima de riesgo española, acompañada de Italia , Polonia y muchas más se disparaba. La bolsa caía en picado. Grecia, un país y unos gobernantes desquiciados y fuera de la realidad por igual cavaban en el abismo. Alemania persiste en su dogal de hierro. Europa empieza a estar harta de Merkel.
Porque el merkelismo ha sido positivo. Eso es indudable. Su postura de acabar con los despilfarros y controlar el gasto ha sido trascendental. Pero amen de austeridad es necesario poner en marcha crecimientos. No es incompatible sino al contrario, lo primero es prioritario y condición indispensable para lo segundo. Pero dicho lo cual a Alemania no le puede salir financiarse gratis y otros países tener que pagar el 6% de interés. Eso solo le interesa a Alemania y hay que decírselo y alto a doña Angela. Rajoy en escaño y en pasillos lo comenzaba a apuntar. Rubalcaba no hacía sangre más allá de lo que exige el guión. Y uno se sosiega un algo esperanzandose de que los “nuestros” no llegarían al nivel de insensatez griega y que in extremis y ante la sima no se empujarían el uno al otro o el otro al uno para acabar cayendo los dos juntos.
Infartada siguió la mañana, la famosa prima se enfrió y descendió un poquito y hasta la bolsa repuntaba, pero fue un espejismo. Mañana seguiremos entre síncopes. Se echa de menos que el gobierno y el presidente, amen de las malas nuevas conocidas ,asumidas y cotidianas, no dieran un algo de aliento. Lo que se llama una arenga. Que esta la tropa hecha trizas, hombre.
A todo esto Rosa Diez perdió por segunda vez su virginidad política. Porque parecía como que ella no hubiera sido antes dirigente socialista, ni consejera de un gobierno nacionalista con el PNV, ni candidata a dirigir el PSE y el propio PSOE. Rajoy, que irónico es terrible, le espeto. “Ya sabemos que todos somos muy malos, pero menos mal que la tenemos a usted, que es la única estupenda”. Diez minutos después se sabía que la señora estupenda había pactado con el PSOE e IU en Asturias y sus apoyos mediáticos, de la derecha más radical y feroz enemiga aunque ahora emboscada, del presidente popular, se rasgaban las vestiduras. Por ella y por su otro protegido, Cascos. Y a uno que le parece que está bien que gobierne la lista más votada también detectaba que en el PP había cierto suspiro de alivio. Cascos y Diez se neutralizan en un mismo tiro que se han pegado ellos mismos.
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