El gallinero de El Enebral está bajo la directa y exclusiva autoridad de Mari. Los demás tenemos en tal asunto unas atribuciones estrictamente subordinadas y en el caso del perro Mowgli una tajante orden de alejamiento. Son “sus” gallinas y no hay nada más que hablar sobre sus cuidados, seguridad y protección. Por cierto, esta última muy cuidadosamente dispuesta y blindada dada su ubicación montuna y atracción fatal que su presencia y olores despiertan en zorras, garduñas y otros variados bichos colmilludos.
Pues bien, a pesar de mi asumida incompetencia en los destinos de nuestra fauna avícola domestica, he podido establecer y comprobar que las gallinas, con no muy buena fama en otros aspectos, pueden verla aún más deteriorada si se publicita un comportamiento verdaderamente asesino con sus congéneres. Dos de ellas lo han sufrido, una pereciendo en el ataque y la otra siendo rescatada casi moribunda. Una tercera, considera cabecilla de las agresoras, ha sido erradicada.
En un breve plazo y tras varios meses de aparente pacifica convivencia mientras eran pollitas e iban comenzando a poner, comenzaron las hostilidades. Una apareció muerta, pero días antes había rescatado otra a la que salvé por minutos. Quizás tuvo dificultades al poner su primer huevo y pudo sangrar algo y eso provocó el ataque que la dejó con ano destrozado y a la que encontré inmóvil en el suelo. La curé con desinfectante, la hice beber y comer con cebas forzosas y la separé de sus cainitas compañeras. Creí que perecería dada su debilidad y estado pero fue recuperándose hasta recuperar prestancia y fortaleza. Tras un amplio periodo de convalecencia madrileña intentamos reintegrarla en la comunidad campera. Fue inútil. De inmediato comenzaron a atacarla. Ella se defendió con éxito de una y luego de otra, pero despues los ataques fueron combinados y comprendí que dejarla allí, aunque pasó una noche y sobrevivió porque buscó para dormir un refugio en altura, era condenarla a muerte. Con premeditación. Asesinato,vamos. El gallo, joven, pero que poco a poco está poniendo orden e imponiendo su autoridad, intentó cierta defensa y calmar los ánimos pero fracasó ante la alianza de las otras. Así que la rescatada ahora vive con dos pavos a los que también hubo que apartar porque los tenían desplumaditos y atemorizados. Se ve con la tribu que la ha condenado pero ya no hace intención de buscar su compañía aunque duerme justo encima de la celosía de separación y hubiera podido cruzar al otro lado. Me parece que sabe lo que le aguarda y esta superviviente nata, que hasta ha superado el avatar de quedarse días encerrada bajo un cubo que le cayó encima, sin agua ni comida, prefiere andar sola que mal acompañada. ¡Hay que ver lo que aprende uno de las gallinas!
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