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La Marea de Pérez Henares

Se busca lider de la oposición

Antonio Pérez Henares 21 Feb 2013 - 07:33 CET
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Había quien creía que ayer en el Congreso podíamos asistir al entierro adelantado del Presidente del Gobierno y a lo que asistimos fue al óbito definitivo del líder de la oposición. Que es mucho decir lo de líder pues bastante va a tener que maniobrar para poder seguir siquiera al frente de su propio partido. Mientras que Rajoy dio aliento, seguridad y esperanza a los suyos, Rubalcaba los llenó de desazón. Como guinda y tras haberse precipitado con su bala de plata, la petición de dimisión del Presidente, se encontraba con que Pere Navarro, el catalán del PSC, le descolocaba el debate pidiendo en el mismo momento que el comenzaba su intervención , la abdicación del Rey. O sea, un campeonato de a ver quien la echaba más gorda que luego don Alfredo acabó de enredar con ese no saber ni donde está ni donde va que caracteriza al socialismo desde hace años en Cataluña y que allí les ha dejado en tontos utiles del nacionalismo y en el conjunto de España les arruina el discurso nacional.

Pero es que además si alguna vez lo tuvo en bandeja fue ayer. Aunque no tanto, porque para el y para casi todos la sorpresa fue Rajoy. Trabó un discurso sólido, en fondo y forma, y empezó por donde debía. Con los seis millones de parados que son la losa y que bien sabe que marcaran su éxito o su fracaso. Porque al final el empleo y la economía serán quienes le absuelvan o le condenen. Serán su triunfo o su tumba.

Rajoy, cosas veredes amigo Sancho, deseba fervientemente que hoy el debate estuviera centrado en la economía, que de lo que hubiera que hablar, ¿recuerdan ustedes que era casi un monotema lo de que el rescate era mañana y en la prima famosa? fuera de ello y no del magma de corrupción que enfanga nuestra vida cotidiana. Y como al Presidente no le marca los tiempos nadie, eso es un hecho, aunque desespere hasta los suyos, de lo que hablo esencialmente fue de ello.
Se negó al brote verde pero dio cifras de esperanza: el deficit estará por debajo del 7%, la balanza de pagos ha mejorado y el plan de proveedores ha sido eficaz. “España tiene la cabeza fuera del agua. Los españoles hemos demostrado que merecemos que nos ayuden pero tambien que no nos dirijan desde fuera”. Rescate descartado. Los sacrificios han sido terribles y quedan por hacer pero la novedad fue que la segunda oleada de reformas no sera de recortes sino de incentivos: Crédito para Pymes, 45.000 millones, y plan de empleo para jóvenes, exentas las empresas de menos de 250 trabajadores que los contraten de las Cuotas de Seguridad, y del 75% las demás. Lo de no tener que pagar el IVA antes de cobrar la factura lo anunció para el 2014. Solemnemente. Esperemos que esta vez si lo cumpla.

De la economía fue a la corrupción. No se si en el Congreso son conscientes y lo es él, que o la afrontan como un mal sistémico, como un cáncer sin color partidista o les aplasta a todos. Sus propuestas de transparencia, dureza de penas y fiscalización al final de los mandatos de las riquezas de los cargos públicos suena bien. Pero que cada uno empiece por su casa. Y el la tiene sin barrer. Y acabo con el asunto catalán. Su línea roja, inamovible estuvo en su línea y cada vez más asentado en que la Ley y la Constitución las va a cumplir y que es su garante. Fue creíble.

Rubalcaba no. Tenía un enemigo definitivo : el mismo y su historia. Prisionero de ella y su reciente memoria convertirse por arte de magia y en un momento en el valedor de los desamparados, aunque reculo en su transmutación antieuropeísta, resultó un imposible agravado por el impacto de la inesperada fortaleza del Presidente. Ni con la corrpción y el nombre maldito de Barcenas pudo inclinar la balanza a su favor. Fue tan cruel el final que Rajoy ni siquiera utilizo del todo su ultimo turno pues apenas tenía a que replicar y lo remato con la frase más dolorosa. “Yo no pido su dimisión. A mi me interesa que usted siga ahí”. Lo peor es que no eran pocos en la propia bancada del PSOE y aun más en las sedes, que opinaban que no le faltaba razón a Rajoy. Izquierda Unida, UpyD y Ciudadanos, por ahora solo en Cataluña, adelantan piezas y pisan el acelerador listos para disputarle el campo y la oposición. La calle ya se la tienen ganada hace mucho. El Parlamento ayer fue de Rajoy y los populares recibieron un consuelo que de mañana no esperaban cuando se temían lo peor. Aunque lo peor no les espera allí sino en todo lo que judicial y mediáticamente les queda por sufrir.

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