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Adriana Abascal en ‘Sin tetas no hay paraíso’

Pedro F. Barbadillo 15 Jul 2013 - 15:03 CET
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Adriana Abascal, cuya profesión ha sido ser señora de alguien rico, confiesa que a la tercera se casa por amor. ¿Y las anteriores?

Sin tetas no hay paraíso fue una serie de televisión emitida por Telecinco en que la protagonista alcanza la riqueza gracias a un aumento de pecho. El argumento puede describir a la hermosa Adriana Abascal.

Adriana es ex miss México y poco más en la vida. Se le ha conocido en España por ser la amante del magnate mexicano Emilio Azcárraga y luego la esposa de Juan Villalonga, el hombre que hizo una fortuna gracias a los accionistas de Telefónica por compartir pupitre con José María Aznar.

Ahora se va a casar de manera definitiva por tercera vez (bueno, con Azcárraga sólo fue la otra, la concubina) y ha declarado a la revista Grazia que ésta lo hace por amor.

«Por fin me caso por amor.»

Entonces, es legítimo preguntarnos que las otras dos veces, ¿por qué lo hizo?, ¿por sexo, por amistad, por compasión, por casualidad, por dinero? La boda con Villalonga, ¿fue por el matrimonio o por el patrimonio?

Su lema, en la foto que reproduzco es:

«Lo principal es tu actitud ante la vida.»

Ya sabemos cuál es la suya, ¿no? Como la de Escarlata O’Hara, pero sin guerra de por medio y sin clase, sin ninguna clase.

Como veis, los hombres siempre estamos buscando el amor verdadero, mientras que las mujeres buscan otras cosas: sexo (hay cuatro o cinco en el planeta), hijos, dinero, un acompañante (un chevalier servant, que diría doña Cayetana), alguien que mate las polillas y cambie las bombillas…

¿Y a esta gentuza se le dedican portadas en revistas, entrevistas en televisión y tertulias? ¡Cómo hecho de menos la Operación Plus Ultra! Al final, la culpa es de las señoras gordas y feas que compran las revistas donde aparecen estas individuas.

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