Este 16 de mayo de 2014, Moncho Alpuente escribe en Público una columna titulada ‘El ministro del Interior es tonto‘ en la que arranca diciendo:
Eran otros tiempos, aunque cada día se parecen más a estos, o estos a aquellos. En algunos bares, rótulos admonitorios prohibían cantar, bailar y hablar de política aunque fuera para bien. Según una leyenda urbana de entonces, camuflados entre los parlanchines parroquianos, torvos policías de paisano acechaban a los infractores.
Añade que:
Hoy esa policía, mejor dotada y ubicua, se prepara para someter a un cerco invisible pero férreo a los parroquianos más deslenguados de la red. A esos tuiteros que hacen chistes políticos en los corrillos mediáticos y se desfogan y desahogan con exabruptos insultantes y amenazadores, muy alejados de la corrección política.
Y concluye que:
Sustituyan a Dios por su vicario Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior y de lo anterior, con vocación de Gran Inquisidor del reino (así empezó el cardenal Ratzinger y le hicieron papa), un ministro «chupacirios» y «meapilas», aprovecho para despedirme de semejantes epítetos en este artículo, cuyo título es una mera provocación, no volverá a ocurrir.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home