El presidente de Madrid, Ignacio GonzÁlez, ha cesado al consejero de Sanidad de cuyo nombre si que no quiero acordarme. Cada vez que abria la boca era para llenar de verguenza a todos por su insensibilidad. Cada una de sus declaraciones han sido verdaderos rebuznos y lejos de enmendarse la última añadido uno más los anteriores. Dije que no quería su dimisión sino que debía ser cesado. Porque era la destitución oprobiosa lo único que merecia. Hay otros hechos en el proceso muy discutibles, y aqui he criticado tambien las derivas últimas de la propia afectada, teresa Romero, su marido y el abogado, pero las formas y modos de este individuo eran intolerables.
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