Las bolsas han encontrado, después de varias semanas de incertidumbre y desconcierto, varias razones para el optimismo. En el caso del IBEX, por ejemplo, se han igualado las cotas logradas el pasado diciembre. Parece que se han desvanecido, al menos de momento, el miedo a que se prolongara el conflicto en Ucrania, las amenazas que tanto Tsipras como su ministro de Finanzas, Varufakis, han dejado caer tanto en su gira por Europa como en las reuniones que han mantenido en el Euro grupo o la Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno o la prolongación del estancamiento de la economía de los países miembros de la Unión Europea. Los griegos parece que han entendido los mensajes. Tienen que pagar sus deudas, puede haber más dinero pero a cambio tendrán que cumplir sus compromisos. Nadie parece dispuesto a permitir a Grecia, con condiciones de pago que ya querrían muchos para si, se salga con la suya. España, por ejemplo, ha dejado muy claro que no va a perdonar ni un euro de los 26.000 millones (1.500 euros por español) que nos deben. Mañana continúan las negociaciones y Tsipras llegará con los humos más bajos y con el ánimo de llegar a acuerdos, de acercar posturas. Parece que ha entendido que sobre todo Alemania, pero también otros, han reducido la cuestión a que es un problema de Grecia abandonar el rescate.
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