Este 19 de febrero de 2015 escribe Kiko Méndez-Monasterio en La Gaceta una columna titulada ‘Amores, noveles y sombras’ en la que arranca diciendo:
Los mormones se casan para toda la eternidad. Con ellos no sirve la frase de «hasta que la muerte nos separe», ellos se casan y punto.
Añade que:
Siempre y nunca son palabras que adoran los enamorados de todas las religiones y culturas, y con las promesas de los noviazgos se escribiría la más completa antología del disparate.
Y concluye que:
Defender la novela como algo muy distante de la economía, la tecnología o la propaganda, no es un ejercicio nostálgico ni melancólico.
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