Patronal y sindicatos parecen haber llegado a un acuerdo de salarios. Después de muchos meses de negociación, los salarios podrían subir un 1 por ciento este año y un 1,5 por ciento el próximo. Es obvio que desde un punto de vista de los trabajadores, la respuesta es ya era hora. Incluso muchos pensarán que sabe a poco después de tantos años ya de sacrificios y de bajadas de las remuneraciones. Sin embargo, los economistas mayoritariamente ponen la pega de que no es bueno que los salarios suban más que la productividad. Aquí está claro que tenemos el corazón dividido. La pregunta es qué empresas pueden asumir este coste o podemos ver problemas de empleo o de rentabilidad. ¿Están todas las empresas en condiciones de afrontar esta subida salarial, cuando apenas empiezan a respirar y a obtener algo de financiación?
¿En qué medida puede afectar este mayor coste a la contratación de algún trabajador nuevo? Esto no lo sabemos ahora, pero lo sabremos. Como también sabemos que muchas empresas dependiendo de su situación negociarán con sus trabajadores la oportunidad de subir salarios y más si es a cambio de puestos de trabajo presentes o futuros. Así ha sucedido, por ejemplo, en un sector estratégico como es el del automóvil y les ha ido bien.
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