Mariano Rajoy hace cambios ‘cosméticos’, pero algún cambio al fin; Albert Rivera se decanta por concurrir a la presidencia del Gobierno central, y no a la presidencia de la Generalitat catalana. Pedro Sánchez celebra este domingo un mítin en Madrid que, tras ser proclamado candidato en las primarias -no ha tenido rivales–, se presenta como el primer paso en la muy larga campaña electoral que desembocará en las elecciones generales, allá por noviembre, supongo. Y Pablo Iglesias también inicia su peculiar carrera hacia La Moncloa, aunque aún le falte definir cómo afrontará esa competición: ¿con las siglas de Podemos? ¿formando parte de esas ‘mareas’ que tan buen resultado han dado en las municipales? Creo que hay cierto debate interno al respecto.
A ver qué nos dice este domingo Pedro Sánchez. Ha elegido un recinto mediano, unas dos mil personas de capacidad, para su lanzamiento a la carrera presidencial. Tiene un programa de gobierno, aún, creo, algo difuso. Perdiendo las elecciones del pasado día 24, es el gran triunfador de la mismas, como, ganándolas, Mariano Rajoy obviamente las ha perdido. Ha demostrado Sánchez capacidad de moverse rápido, y tengo para mí que, lejos de ser ‘podemizado’ y devorado por el ejército de Pancho Villa (de Pablo Iglesias, quiero decir) va a ocurrir lo contrario: Sánchez es creíble como posible presidente del Gobierno como lo es Rajoy, y como lo será, en su día, Rivera. Pablo Iglesias, pese a esa mendacidad surgida de La Moncloa, diciendo que los dos contendientes en la ‘final’ será Rajoy y el propio Iglesias, no tiene, ni de lejos, hechuras de presidente del Gobierno. ¿Se imagina alguien a Pablo Iglesias en una parada militar, en un Consejo europeo, departiendo de tú a tú con Merkel?
Y no me diga usted que Tsipras ha llegado a la jefatura del Ejecutivo de su país. Lo que está ocurriendo con Grecia aleja aún más a Iglesias de cualquier posibilidad de ocupar La Moncloa. Ni España es Grecia, ni Podemos es Syriza, ni Iglesias es Tsipras, ni Errejón, pongamos por caso, es Varoufakis. Y las ‘pasadas’ de algunos concejales, los sucesos venezolanos, son otros tantos factores que incrementan el susto que Iglesias provoca, aunque pueda ser un buen acicate de cambios. Así que la carrera que ha comenzado ya esta semana es entre tres: aquel a quien apoye Ciudadanos, PP o PSOE, será, presumiblemente, el presidente del Gobierno. Estos son los datos que maneja todo el mundo, independientemente de las ‘maniobras de distracción’ de unos u otros.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home