Algo va mal cuando a un ciudadano le ofrecen ser ministro y rechaza la encomienda. Ministro, se decía antaño, aunque fuera de Marina y en Austria que no tiene mar. Pues en Toledo hablan de negativas y algo parecido se cuenta por Galicia. Los tiempos cambian y el personal echa cuentas y hace sus cábalas.
Debe ser consecuencia de las encuestas que pronostican malas nuevas para el PP en las legislativas. Ganaría las elecciones. Sería la lista más votada, pero no podrían formar Gobierno. Ni siquiera con el concurso de Ciudadanos. Quedarían anclados en medio de una gran frustración. Volvería a ser la hora del partido y para esa travesía mejor seguir siendo secretaria general (Cospedal) que ministra cesante. El riesgo de perder el poder aguza las antenas de los políticos. Y eso, según cuentan, es lo que habría llevado a un político como Alberto Núñez Feijóo, un político con merecida fama de hombre sensato, a declinar la oferta presidencial para incorporarse al Gobierno. Mejor seguir en el Pazo de Raxoi que acompañar a Rajoy en el último cuarto de hora. Todas las conjeturas alrededor de una hipotética crisis de Gobierno tenían base en las palabras del propio Presidente quien tras el batacazo sufrido en el 24M (PP lista más votada, pero pérdida de casi todo el poder en ayuntamientos y comunidades autónomas), anunció que estaba pensando hacer cambios en el partido y en el Gobierno.Más en Columnistas
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