Llevan Carmena y Ada Colau sesenta días al frente de los ayuntamientos de Madrid y Barcelona y han reculado más que avanzado en las ofertas con las que llegaron al poder. La lucha contra los desahucios, ese banderín de enganche con que se dio a conocer Colau a los españoles, se ha descubierto como un escollo más difícil de resolver. Siguen siendo las plataformas, de las que la nueva alcaldesa de Barcelona fue activista y alma, las que siguen defendiendo a pie de portal a las familias expulsadas de sus casas por orden judicial. Los bancos siempre dan buenas palabras pero, del dicho al hecho…
Al igual que Rajoy se envuelve en la bandera de la recuperación económica para encubrir el coste de desigualdad social provocado por sus recortes, ni Colau ni Carmena pueden esconder tras lo accesorio la falta de un decálogo de medidas estrella que todo mandatario debe poner en marcha en los primeros cien días de ejercicio.
Todavía están a tiempo, si no quieren defraudar a esos ciudadanos que apostaron por unas ciudades limpias, solidarias, no xenófobas y más cultas. Los mismos votantes que salieron a las calles a defender la Sanidad y la Educación públicas.Más en Columnistas
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