La sentencia del Tribunal Supremo- cuando los jueces se ponen a legislar sobre cangrejos y truchas aunque sean muy sesudos acaban por caer en el disparate- sobre especies invasoras es un memez de tal calibre pero de tan dolorosas consecuencias, incluidas las muy cuantiosas y penosas económicas, que ha levantado en un grito vivo a los casi siempre silentes pescadores. La cosa ha venido ¿cómo no? De la mano de esos enemigos declarados del campo, la actividad agraria, la cinegética y todo aquello que se interponga en su talibanismo ecologista, agrupados en torno a Ecologistas en Acción dedicados mayormente, y con los fondos recibidos de muy variadas y generosas subvenciones, o sea del dinero de nuestros impuestos publicas, a hacernos la puñeta querellándose contra todo lo que se mueve, menea y disgusta y poniéndole pleitos hasta al lucero del alba por no salir a la hora prevista. Acción positiva de protección de la naturaleza no se les conoce ninguna, pero juicios y perjuicios a innumerables vecinos y colectivos a cientos y hasta miles. Es obvio que no simpatizo en absoluto con ellos, pero yo escribo así, por lo llano y sin tapujos.
Ahora han logrado prohibir la repoblación y pesca deportiva de la trucha arco iris y la comercialización del cangrejo rojo. O sea les han hecho la pascua de entrada a muchos miles de aficionados, donde no faltan sino que hasta son mayoría la legión de jubilados ya no aptos para andar con la “tralla” por los ríos de montaña. De paso y también van a provocar la ruina de una buena ristra de piscifactorías y como colofón se llevaran por delante un puñado nada desdeñable de puestos de trabajo. En el caso del cangrejo rojo la cosa es aún peor. Van a dejar sin trabajo y medio de subsistencia miles, digo bien miles, de familias que se dedicaban a su captura y comercialización, sobre todo en el sur de España. En lo que a la caza se refiere la sentencia supone que hay que proceder al exterminio de la población de arrui.
El asunto es grave y seguro que los de las togas ni pensaron en ello cuando se pusieron a sentenciar sobre algo de lo que no tenían ni pajolera idea ni aún menos de sus consecuencias pero ahora a ver quien lo levanta. El daño está causado y crecerá según vaya aplicándose el desaguisado legal de obligado cumplimiento. Aunque por el momento hay comunidades y gobiernos que han dicho que vamos a ver en que queda que esto no puede quedar así. Pero ahí está la norma como una espada y los de Ecologistas en Acción con ella en la mano dispuestos a dejarla caer sobre el cuello de quien la incumpla.
El día 5 en Madrid, unidos todos los colectivos de cazadores y pescadores y muchos sensatos conservacionistas van a protagonizar una manifestación de alcance y resonancia. Será en Madrid pero esas competencias son en gran medida autonómicas y quien van a pedir cuentas son a sus propios gobiernos regionales. Y muy señalados están algunos socialistas, que como Page, han llegado al poder a homros de los Podemitas. Por ejemplo, Page en Castilla-La Mancha que se ha puesto estupendo y se quiere adelantar a todos cerrando los cotos consorciados. Pues que tenga cuidado porque por ese costado empieza a tener rozaduras que pueden convertirse en llagas. Porque de entrada en la manifestación habrá muchos votantes socialistas y aunque no he ido preguntando caña a caña de que partido son, me parece que los habrá de todos los colores. O sea, que en esto el primer conflicto puede ser con los propios.
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