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ANÁLISIS

Santiago López Castillo: «El carnaval independentista»

Santiago López Castillo 10 Feb 2018 - 13:16 CET
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No les hace falta máscara. Son caraduras. Se superan a sí mismas y siempre en aras de la igualdad y fraternidad. Llevan meses, años, reivindicando la equiparación que me parece justa y necesaria como se proclama en los actos litúrgicos de la Iglesia. Pero, encima, se vanaglorian las so pelmas del sexismo unidireccional. Hijos sí, maridos, no.
Estas máximas, desconocidas por la mayoría de las locas de atar (olvidan hasta los postulados de sus maestras y antecesoras, v. gr., la Pasionaria), se están ciñendo a «y el verbo se hizo carne», o sea la palabra, el lenguaje, que no habita entre ellas porque no paran de interrumpir el embarazo, con la aquiescencia de la RAE, institución cada vez más embrutecida en su afán de modernizarse y de epatar con lo políticamente correcto.

La última broma de estas indigentes culturales la protagonizó Irene Montero, esa chorba o, mejor, compañera-camarada del Coleta. Joder qué tropa. Se ha hecho famosa a través de la burricie. Una marxista secesionista que, para no variar, da patadas al diccionario como aquellas otras de infausto recuerdo que eyaculaban con el lenguaje sexista. Miembros y miembras, periodistas y periodistos, jóvenes y jóvenas… Y ahora, manda cojones, que diría el prócer, portavoza para mayor gloria del analfabetismo. Bibiana Aido, Maleni Álvarez y Leire Pajín en estado puro. Por cierto, la tal Pajín y su partido el PSOE me persiguieron como a un delincuente porque la llamé en un artículo irónicamente «morritos Jagger», imagen universal del cantante de los Rollings. Pero, claro, qué iba a saber la ex novia de ZP -relación nunca desmentida- cuando estuvo en Valladolid si hablaba con faltas de ortografía.

Cuentan que Luís de Guindos (o Guindas o Guindilla) se quiso alquilar un disfraz con peluca a lo Carrillo para que el PSOE le diera el beneplácito y acceder a la vicepresidencia del Banco Central Europeo, que incluía una tanga de hilo fino.
Sirvan estas líneas para la sonrisa por no llorar.

PD.- A la RAE vaga y trasnochada: déjense de hacer el canelo y sigan con celo el lenguaje (español, mendrugos) como lo hicieron Lázaro Carreter y Rodríguez Andrados.

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