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Análisis

No me lo quiero imaginar

Santiago López Castillo 28 May 2018 - 11:24 CET
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¿Qué pasará por esa mente retorcida, ambiciosa, si tiene a tiro de piedra la Moncloa? Pues que se le habrá hecho el culo coca-cola y no dará abasto ni con la resma más larga de Papelera española. Añorante del sillón, este memo cum laude ya se ve en la escalerilla de palacio recibiendo al destronado Rajoy al que tantas veces insultó. Porque se puede ser ambicioso pero no faltón. Poco recuerda el esperpento que montó cuando accedió a la secretaría general socialista. Le molieron a palos, claro que no tiene ni media hostia. Y ahora la emprende nuevamente con la moción de censura a Rajoy, mientras que el so cobarde oculta el mayor escándalo de corrupción, los ERES de Andalucía -900 millones de euros le contemplan- y la Gürtel socialista de Valencia de la que no dicen ni pío.

Y, claro, como los del PP son punto más que cobardes y acomplejados, se callan por no molestar, y ponen las dos mejillas para que la crispación no llegue a los sacrosantos cielos. No se atreven los peperos a decir palabra de la severísima sentencia de la Audiencia sobre el caso Gürtel, cuyos inculpados no pertenecen a la directiva de Rajoy al haberlos expulsados y endurecido en leyes los casos de corrupción. Ahí están, como hienas, Ciudadanos -un peligro en el camino-, Podemos, «seguir del cuento y trincando», más todos los independentistas del ramo, incluido el PSOE, no nos engañemos, para la destrucción de España.

¿Y qué clase de jueces son esos magistrados que creen que los trinques, supuestamente, de corrupción superan los crímenes de un padre a dos niños y después calcinados en una hoguera? Miren, señorías, tengo derecho a mosquearme. La justicia -a los hechos me remito- no tiene una venda en los ojos; mira por la rendija que le interesa. Y encima los reos de la Gürtel no pertenecen ni por asomo a la directiva de Mariano, punto, Rajoy, como le desprecian sus enemigos en su denominación despectiva, quien les expulsó de militancia del partido e implantó duras normas contra el vicio de llevárselo crudo.

El objetivo es el presidente. Echémoslo, que le folle un pez, y yo el primero, empleado de la planta de caballeros de El Corte Inglés. Creo que a estas horas, a Pedro Sánchez le han trasladado a la sección de paquetería por si se produce el cambio. Se muere por la copla. Reina por un día o por un puñado de dólares. Aunque no me hago a la idea, Sánchez y el Coleta y todo el independentismo casposo haciendo piña con El Niño de la Bola (el santo y seña de la bola de la trola) para echar a Rajoy escaleras abajo. Esto sería el acabose y en el peor momento que vive España. Pero cuanto peor, mejor. Los Sánchez y cía. repartiéndose carteras como cromos. Y eso que son los regeneracionistas, mi Dios. El todavía presidente del Gobierno -y aún cuando las cartas están echadas- nos puede sorprender con una jugada al estilo del gambeteo argentino.

Sánchez, el nieto del general Castejón, es más falso que la falsa moneda. Y Rajoy confiando en él cuando el bocazas socialista blandía el puñal a sus espaldas con lo del 151. Es igual que cuando se hizo el pacto contra el terrorismo y ZP negociaba a traición con ETA.

Qué bien le ha venido al Coleta la sentencia del Gürtel para acallar su Villa Cagona. Pero su mirada no se separará de la Cruz del Valle de los Caídos. Paisaje.

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