Dice lo contrario de lo que piensa. Es un embustero compulsivo. Vive a golpe de ocurrencias. Lo que le marca el marketing de la Moncloa. No sólo está clonado en ZP sino en un Obama cortado como un café de mañana. De quitar el polvo en los trajes de los caballeros de El Corte Inglés ha pasado a sobar las solapas de los mandatarios del universo porque él, el Sánchez, es el Rey.
No te amuela el zurupeto de presidencia venerando el periodo presidencial de Georges Bush (89-93) cuando el socialismo maldecía la guerra de Irak, y no digamos la segunda edición llamando a Aznar «asesino» al cuadrado y únicamente España -con la aquiescencia de Naciones Unidas- aportó ayuda humanitaria a la zona pero el químico prodigioso, también conocido por Rubalcaba, se encargó de que el PP perdiera las elecciones.
Es curioso el comportamiento de la izquierda, siempre propensa a la pedantería y a la huera solemnidad, para el unte y la mantequilla del gran ogro de mundo: EE. UU. Sucedió lo mismo cuando nuestra gloriosa Transición. Los rojelíos y antimonárquicos, la caspa popular, en suma, se daban de codazos para fotografiarse con Don Juan Carlos. Asimismo sucede, sin ir más lejos, con el vilipendiado Trump que es la causa de todos los males del universo tan solo por ser de derechas (la ultra izquierda, que es la que da hambre y miseria, no existe, pertenece al club de la hoz y martini).
Se ponen ciegos con la materia árida. La prensa española es un clamor: se expenden carnés de «progres» incluido al verbenero de Carlos Herrera y no digamos los oficiantes a lo Julia Otero, cuán manipuladora era la zorra y las uvas, y todos los coros celestiales del gran teatro del mundo. La sectaria Rosa Mª Mateo, nunca periodista y si locutora, sin saber leer, saca la chorra de Sánchez a todas horas para saber qué piensa. Y pronto volverá a exhumar los restos de Franco, la madre que lo trajo, me refiero al enfermizo inquilino de la Moncloa por la puerta falsa. Y de prohibir armas y bagajes a Arabia Saudí, a renglón seguido se pone el keufiyya o pañuelo de siete picos y se va a tomar una copa a Marbella con el heredero del dictador para, quién sabe, organizarle un partido internacional con el Real Madrid.
Su notoriedad es de traca, que dicen los finos. Dentro de unos días se irá a la India (ancha es Castilla, gratis total) para conocer la tumba de Ravi Shankar y conocer las notas del sitar del que tanto aprendieron los Beatles. La momia de Franco quedará pospuerta para otra guerra civil, porque en estos tiempos prenavideños más vale ser ciego que justo, y el que no adivine este pensamiento del ángel soñador, que se quede dormido para mejor disimulo de su ignorancia.
Espero que alguien me entienda,
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