Las enfermedades que no tienen cura
Son muchas y las padecen mucha gente;
Una de ellas y de gran envergadura
Es la obstinación evidentemente;
Ésta deja al enfermo, no por pura
Casualidad, totalmente carente
De sus facultades mentales, con dura
Perspectiva: también con tiempo las físicas;
Y, unidas unas y otras: la impostura;
Un impostor en las barahúndas políticas,
En Román judío dicho sea de paso,
Es mucho más peor que las plagas bíblicas
Manejando el Poder como en este caso:
Tiene ojos y no ve, oídos y es sordo
Y, desde luego, el cacumen al raso…
Al grano: es más que evidente que el Gordo
Nos tocará con el Sánchez, vil fortuna,
Si tras el 28-A sigue a bordo…
Tal que no, si un gallo de mar pisara una
Gallina, los huevos tendrían espinas,
Siendo que a él el morbo le viene de cuna,
España … ¡sí estará a tope de inquinas!.
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