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Los hay que, en el colmo de la desfachatez y la sinvergonzonería, han afirmado sin rubor que ellos son más honrados que mucha gente de este país

Ser o no ser, esa es la cuestión

Y y se han quedado tan a gusto

Antonio Gil-Terrón Puchades 22 Nov 2022 - 07:15 CET
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La honradez es algo que no admite grados, simplemente, se tiene o no se tiene; todo lo demás no son más que juegos malabares de palabras vanas que tratan, sin conseguirlo, de desdibujar el halo marrón que decora la panda de ciertos personajillos con pantalones  ´pitillo´.

Los hay que, en el colmo de la desfachatez y la sinvergonzonería,  han afirmado sin rubor que ellos son más honrados que mucha gente de este país, y se han quedado tan a gusto.

No señores, no, están ustedes en un error. No se puede ser más honrado o menos honrado´ que mucha gente de este país´, sencillamente, se es honrado o no se es; el resto, si usted quiere, ya se lo contará al juez.

En cuanto a las diferencias entre la honradez y la honestidad, la regla para diferenciar ambas, es muy simple: La honradez es una virtud que se practica, o no, de cintura para arriba, mientras que la honestidad se ejerce, o no, de cintura para abajo, lo cual no es óbice para que existan ´quasimodos´ que, amén de deshonrados, sean deshonestos.

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