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Oscar Wilde sentenció que a veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un instante.
Wilde no nos dejó la respuesta del por qué, y yo, francamente, no la sé, pero lo bien cierto es que la vida no funciona con la precisión de un reloj, sino que va a golpes; es como una loca montaña rusa en la que a veces todo se eterniza en una inacabable y lenta subida, para de repente bajar a velocidad de vértigo.
El 24J, cuando lleguemos al final de una lenta y agónica subida, conoceremos desde la perspectiva de la cumbre de nuestro particular Gólgota, si la vertiginosa bajada que vamos a emprender, nos conduce a un tiempo mejor, o directamente a las fauces del Averno.
Pronto lo sabremos. Será lo que será…
Cuando lleguemos a la cumbre del Gólgota, tras cinco años de calvario.
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