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Lo que te diferencia de cualquier otra persona, lo que te hace sobresalir en la multitud, lo que hace que tu madre este tan orgullosa de ti…
Por la noche cuando te vas a la cama, ¿pasan estos pensamientos por tu mente? Cuando estás tumbado ahí, ¿piensas en los otros, o solo piensas en ti?
No sé dónde estaré dentro de 10 años; espero ser libre. No me importan las cámaras; no me importan las luces; todo lo que ahora deseo es tener una vida normal.»
Así, más o menos, es la letra de “Una vida ordinaria” [“An Ordinary Life”] de la cantautora Amy Macdonald, una estrella de la canción, que nunca ha necesitado exhibir sus senos sobre un escenario, para lograr la atención.
Tan solo cuando has vivido mucho es cuando llegas a desear volver a vivir inmerso en el dulce encanto de la normalidad, en el afable embrujo de lo gris, convirtiendo lo cotidiano y vulgar en una fiesta; en algo digno de celebrar…, aún en soledad.
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