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Disclaimer: Todo lo que voy a escribir sobre el Dr. P. Sánchez; el Sr. Rodriguez Zapatero; el Sr. C. Puigdemont; y la filóloga Topor, es presuntamente, y sólo para provocar un proceso de metanoia en los lectores. ¡Disfruten!
Bueno, vamos al lio. Una cosa recuerda otras. Vivo cercado por una colonia de gatos callejeros que ayudamos. Hay uno, medio parecido a Garfield, que siempre me mira como si quisiera decir algo (según Sánchez Dragó, dicen). Una de sus miradas me hizo acordar de mi encuentro con Richard Feynman en el comedor del Instituto de Tecnología de California (Caltech) en los 80. Los comedores de las universidades suelen ser lugares muy interesantes para charlar relajadamente con colegas, y de asuntos más allá de lo que concierne a la especialidad de uno. En el comedor de Caltech se podían encontrar varios premios Nobel comiendo juntos, todos los días, que lujo.
En una de mis visitas a Caltech, con el supervisor de mi posdoctorado en aplicación de isótopos estables, K. Muehlenbachs, vi que en la mesa de al lado estaba Feynman, uno de los científicos mas notables del siglo XX. En la sobremesa, aproveché para dirigirme a él y saludarlo. Le comenté que ambos habíamos vivido en Brasil y que recién había leído su primer libro de memorias, y si no le molestaría que preguntara sobre tres cositas del libro. Me dijo: “¡fire!, con su acento neoyorkino. La primera pregunta fue: “¿porque un físico teórico cómo Ud. tuvo tanto interés en la anatomía del gato? Su respuesta fue: “Porque quería entender mejor el ‘Gato de Schrödinger’”… Siempre hay que tener en cuenta que Feynman era un cachondo incorregible, pero hasta hoy me quedé rumiando su respuesta. Las otras dos preguntas las dejo para otra vez. Ah, y si queréis leer ese libro, para que veáis qué hay científicos no son tan aburridos, os lo dejo aquí (traducido al español).
¿A qué voy? Pues, se me ha ocurrido que tenemos un presidente cuántico… Como sabemos, el gato de Schröedinger puede estar vivo y muerto al mismo tiempo. Sánchez puede decir una cosa u otra al mismo tiempo, “voilà”. También puede tener covid o, no tenerlo, al mismo tiempo… Además todos conocemos la historia de Pedro y el lobo y su moraleja. Así que lo de covid, humm… ¿Y si no fue al G20, no sólo para evitar “fotos” con el príncipe saudita – por lo de las acciones de STC en Telefónica, como sugieren algunos – pero para seguir maquinando por aquí, bajo la batuta de ZP, como satisfacer la voracidad independentista de Puigdi (como le llaman sus amigos)?: que Bolaños negociando directamente, que le damos la alcaldía de Barcelona, que proponemos a Zapatero como mediador, etc. Vamos, todo lo que pida Puigdi en su “carta als reis mags”. Y faltan las de ERC, BNG, PNV, Podemos, IU, PCE, Errejón, “you name it”… Ni Dali sabría cómo pintar ese cuadro.
Muchos opinadores suelen mencionar que el “botón rojo nuclear” para la hipotética investidura de Sánchez lo tiene Puigdi. No, el botón rojo (pun intended) lo tiene Sánchez. Si él no quiere, no lo aprieta y respeta la Constitución. También es inaudito, y antidemocrático, legislar en beneficio propio como presidente en funciones para favorecer su propia investidura. Aprovecho para recordarles, al presi en funciones y al presi de facto (ZP), que poder implica responsabilidad, ¡reflexionad, please!
¿Pero quién es Puigdi, este personaje con tantas ínfulas, que todavía se pasea por el Parlamento Europeo, como si fuera el dueño, el Rey Sol por Versalles?, se preguntaría uno que no lo conoce. Recordemos que Luis XIV murió un año después del día que conmemora la Diada, y en el lecho de muerte pidió una copa de Fondillón de Alicante y tres biscuits, antes de expirar. ¿O serían tres “Capricis d’Amer” de la Patisseria Puigdemont” en Amer, pueblo donde nació y dónde trabajó, en su adolescencia, en el obrador de la familia el “molt honorable”? A fin de cuentas, sí Colón, Américo Vespucio, Da Vinci, Cervantes, Shakespeare, El Greco, Santa Teresa de Jesús, Hernán Cortés, El Cid, y tantos otros son catalanes, según el “Institut Nova Història”, ¿porqué no también Luis XIV?
Consta que el Sr. Puigdemont empezó estudios de filología, pero los abandonó, nunca terminó una formación universitaria, ni en periodismo, que practicó como autodidacta. Antes de esfumarse – huyendo a Bélgica aparentemente escondido en el maletero de un coche – fue político profesional (concejal, diputado, alcalde, presidente de la Generalitat de Cataluña y de la “república de Cataluña” por 8 segundos), y ahora es diputado del PE (¡por España!). También he leído que a Puigdi le gusta mucho la magia, y que cuando era joven hasta se vestía de nigromante y blandía una varita como el mago Merlin. De estos “lodos” vienen estos videos virales “Harry Puigdemont” y “Puigdemont Potter”…
Lo del interés por la magia, tarot, clarividencia, “el más allá”, espiritismo, supersticiones, etc., parece ser algo común a los presidentes de la Generalitat, por menos desde el chaquetero Companys. ¿Se acuerdan del corrupto Pujol y la meiga Adelina? Quizá sea algo genético, cosa que el especialista en “taras del ADN”, Quim Torra, lo podría explicar mejor… Hablando de genética, le informo a Puigdi, profesional y científicamente, que parte de su ADN nuclear y todo su ADN mitocondrial proviene de su abuela materna y, por lo tanto, procede de Andalucía ¡Ole!
Esas tendencias por lo oculto, han sido probablemente reforzadas en Puigdi por su unión con Marcela Topor (apellido que quiere decir “hacha” en Rumano). Su esposa, sí que ha terminado estudios en filología inglesa y es muy buena periodista, además de actriz de teatro. Tiene facilidad para idiomas y es poliglota (rumano, inglés, francés, catalán, español, entre otros). Su afición al sobrenaturalismo era bastante conocida cuando Puigdi fue “molt honorable”, incluyendo lo del amuleto del Gallo de Horezu – como el que se ilustra al inicio de esta pieza – en el bolsillo, durante su toma de posesión para la Generalitat de Cataluña. Y que se cuide con las visitas de la “meiga roja” a Puigdi en Bruselas… No se sabe lo que llevaba en aquella bolsa cuando llegó. A lo mejor había toda la parafernalia para una “queimadinha”, ¿eh? “No crec en bruixes però haver-ne n’hi ha”…
Ya saben que me intriga el tema de la sincronicidad de Jung-Pauli. Y como estamos en plan esotérico, os cuento lo que me pasó mientras preparaba este artículo. Algo parecido al episodio del escarabajo dorado de Jung. Después de haber oido el actual himno catalán Els_Segadors, que, con el debido respeto, me había sonado como una marcha fúnebre, con un estribillo muy agresivo (“¡Bon cop de falç!”, ¡Buen golpe de hoz!), me vino a la consciencia la imagen de la muerte en la carta de tarot mas antigua que se conoce. La busqué y la pongo a la izquierda, para compartirla.
Se ve la guadaña (hoz con mango largo) “segando” un rey, una reina y dos hijas… Dígase que la carta XIII del tarot, de la Muerte, no representa literalmente la muerte física. Representa mas bien el cambio, el fin de un ciclo y el resurgimiento de otro. Y aquí lo dejo…
Para saber más: Sugiero ver este video para que entendáis mejor lo de la sincronicidad de Jung y Pauli.
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