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¡Palabra de viejo lobo solitario!

¡Aquí, no!

al vez en otro tiempo y lugar

Antonio Gil-Terrón Puchades 28 May 2024 - 07:18 CET
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Si este mundo es una escuela de aprendizaje, aparentemente su reglamento está escrito y aplicado por un maestro sádico.

Porque a primer golpe de vista da la impresión que el Mundo es un espacio cerrado, sin vías de escape, donde se han mezclado -sin orden ni concierto- ovejas con lobos, para divertimento de un pastor aburrido.

O por lo menos eso puede parecer. A mí por lo menos, me lo ha parecido.

Es por ello que he elevado mis ojos al Cielo buscando la respuesta a este aparente despropósito, y he visto que efectivamente el Mundo es una escuela de aprendizaje, pero solo de lobos.

Aquí no hay corderos inocentes, sino viejos lobos sanguinarios que a base de golpes y karma en diferentes vidas, han terminado por aprender la lección.

Y es que hasta las personas más santas llevan oculto dentro de sí, un lobo domesticado que no siempre fue adalid de virtudes.

Un lobo dormido que puede despertar en cualquier momento.

¡Palabra de viejo lobo solitario!

Lobos pacíficos junto a lobos agresivos; lobos aprendiendo a convivir en paz.

La pregunta ahora sería cuántas vidas debe de sufrir un lobo hasta aprender a convivir en paz con sus semejantes, y ser digno de ascender a un mundo mejor que este, donde «el lobo habitará con el cordero, el puma se acostará junto al cabrito, el ternero comerá al lado del león y un niño chiquito los cuidará. La vaca y el oso pastarán en compañía y sus crías reposarán juntas, pues el león también comerá pasto, igual que el buey. El niño de pecho jugará sobre el nido de la víbora, y en la cueva de la culebra el pequeñuelo meterá su mano.» [Sagrada Biblia, Isaías, 11: 6-9].

¡Aquí, no! Tal vez en otro tiempo y lugar; pero aquí, no.

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