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El trece de mayo de 1986, el CGPJ expulsó de la judicatura a Varón Cobos y Rodríguez Hermida, tras haber sido absueltos por el Tribunal Supremo por prevaricación a cuenta del capo Bardellino, quien había comprado a Rodriguez Hermida a través de la Pepa, una prostituta de lujo que trabajaba a su favor. La resolución disciplinaria del CGPJ corregía la exoneración legal de los magistrados corruptos, razón sanchista para controlarlo. Los expedientes circulaban en Galicia con la marca RH que algún funcionario utilizaba a modo de aviso. Como ahora no había nada ilegal en las resoluciones judiciales sino el fraude de ley que implica usar aquella norma que hizo posible la fuga del mafioso. ¿Cómo se juzga la corrupción que se provoca cuando la ley se usa para dejar impune el delito?
El aforismo nulla poena sine lege se emplea para expresar que no puede sancionarse una conducta si la ley no la califica como delito. El aforismo puede traducirse como: (1) cualquier acción no prohibida está permitida, o, (2) cualquier acción no permitida está prohibida. En ningún código jurídico, de ahí la existencia de leyes en blanco, existe una acción que pueda tipificarse inequívocamente como delito, tanto mas porque en derecho penal, la analogía contra reo no está permitida, y prevalece la presunción de inocencia y el principio in dubio pro reo. Esta presunción tan razonable ampara al delincuente, el único que conoce por sí mismo, su conducta dolosa y punible en un juicio; obviamente, la culpabilidad del reo solo adquiere certeza en la resolución judicial, si la acción revela la comisión de un delito, por acción o por omisión. Si es difícil juzgar un delito por hacer lo indebido, mas dificil es juzgar un delito por no hacer lo debido.
Sin embargo, que una conducta no esté tipificada como tal, no implica que no pueda estar sujeta a juicio penal aunque solo sea, en términos de Kelsen, por relación al efecto que su ejecución tiene sobre bienes jurídicos protegidos. Sabido es el caso del psicópata que se entrena matando a un animal, porque se sabe que es un precursor delictivo, razón por lo que cabe que el código penal adelante la pena. ¿Por qúe delitos podría juzgarse a Sanchez y a su estimable esposa?. Vana es la gloria de los tribunales siendo que carecen de la capacidad coactiva que detenta el poder ejecutivo. ¡Que dicten las resoluciones que quieran que ya se meará Sánchez en ellas!
La lectura que el socialismo sanchista hace de ese aforismo legal es, sin duda, el primero, y en ello concurre con aquellos que Sanchez ha nombrado en actos indiscutibles de nepotismo, todo lo que no está explicitamente prohibido es legal: una preferencia sistemática por favorecer a familiares y amigos en la selección de cargos en detrimento de los principios constitucionales de mérito y capacidad. La misma escuela. La declaración de nulidad de los nombramientos de Delgado García, de García Ortiz, la nulidad de las actuaciones de Grande-Marlaska, como perseguidor implacable de Pérez de los Cobos, la nulidad del nombramiento de Magdalena Valerio para presidir el Consejo de Estado, tienen el mismo origen y el mismo destino, la indemnidad del beneficiado y la impunidad de la acción. Nada arredra a Sánchez, siempre encuentra a alguien peor para substituir al recusado, como Carmen Calvo.
Sánchez invierte el principio del agricultor, según el cual hay que arrancar las malas hierbas hasta que se cansen. Y se sabe que Sánchez odia el campo. De ahí un mecanismo nazi tan útil, por el que se apropia del discurso ajeno para hacer lo propio. Sánchez es el campeón de los derechos, líder de la anticorrupción, y puede cometer cualquier tipo de delito con impunidad, solo por predicar derechos y dictar leyes, para excitar al súbdito ciudadano con su nominalismo, pura pornografía del socialismo corrupto. El mismo ardid de su protegido Conde-Pumpido, de quien el Pravda del régimen dice, que distingue entre responsabilidad política y responsabilidad penal, cuando substituye en sus resoluciones al Tribunal Supremo, apelando al principio de penalidad legal. El artificio de apelar a la ley para dejar impune la corrupción socialista en Andalucía, como ha de hacer cuando aplique la amnistía total y universal para los socios y esbirros de Sánchez. Si la Constitución Española no prohibe explicitamente la amnistía, la amnistía está permitida. El orden constitucional es sistemática y reiteradamente agredido. ¡Que le pidan como a tantos su retirada! Nadie se retira en cumplimiento de la ley, menos aún si manipula la ley a su favor.
¿Por qué no habrían de lucrarse él mismo, su mujer y hermano, cuando tantos y tan tontos comen de su propia mano?. El poder de convocatoria de Sánchez desde la presidencia de gobierno es tal, que no existe límite para someter a cualquier institución a su arbitrio, y así la gestora de una sauna, de sobrenombre su mujer, deviene en flamante catedrática extraordinaria por compensación del débito conyugal. ¡Qué inteligente ardid posar de esposa mientras se ejerce de esposa!. Begoña Gómez suplanta la identidad de su marido, alimentando los delirios de grandeza del sátrapa. Hace tiempo que la aureola mítica de un rector universitario dejó de ser algo mas que mera servidumbre. Quien puede reprochar a los torpes apesebrados, Andradas y Goyache, haber servido a quien ostenta de facto la Jefatura del Estado. En una insólita expresión de dignidad, Goyache, incluso como rector de una universidad en ruina e incapaz de crear riqueza, tendría que haberse quedado impasible en su despacho, negando atención a una persona, sin formación, no acreditada, no homologada, no habilitada, no preparada para ofrecer lo que vendía, o ¿es que de intrusismo profesional solo puede acusarse a quien no se beneficia de su posición en la mamandurria sanchista?
Sánchez descubrió la farsa, y tiene como cómplice al criptonacionalista Feijoó y al PP corrupto, cobarde, ladrón y traidor hasta la náusea, repleto de incapaces, masones y arribistas, ¿como podría renunciar a ejercer de cómplice cuando aspira a lo mismo?. ¿Cómo obtuvo Gómez favores económicos de quienes dependen de la capacidad coactiva del gobierno para crear una cátedra falsaria?. Ahora toca probarlo, reclama Sánchez. Su marido conoce bien el arte de mentir desde su propia tesis doctoral, y es su mentor. Begoña obtiene y ha obtenido privilegios por que le susurra lo que quiere. Es la dueña de las sábanas y el colchón de La Moncloa. ¿Como no acudir como presidente a la declaración judicial bajo la protección por tierra, mar y aire en el perímetro de la plaza de Castilla? Mientras Octavio Augusto controlaba el Estado, la endiosada Livia Drusila controlaba al emperador Octavio. Sánchez es un presidente enchochado por sí mismo, y corre riesgo de morir, como aquel, envenenado, de no hacerse cómplice de su cómplice. Un cómplice es una necesidad y un riesgo.
En todas las ocasiones en que se detecta la corrupción del gobierno y de los socialistas, Sánchez sale a la palestra para anunciar una nueva ley, un propósito, un proyecto nuevo, una firme acusación de la corrupción, por supuesto ajena. Hay dinero para comprar voluntades para que Begoña cumpla sus deseos de emprendedora, a su amparo. Viejo es el refrán de que dos tetas tiran mas que una carreta de bueyes. Ahora viene a la tribuna pública la comparecencia de Begoña ante el juez que le ha imputado un trato de favor, sin duda, a expensas del erario público. Begoña podrá no salir de rositas, Marlaska sacarla de la trena, su marido indultar, Bolaños borrar la pena, el Consejo de Ministros indemnizarla, y Conde Pumpido declarar su condena inconstitucional. Chaves y Griñán es un ensayo. Algo escuece en el alma de un español no abducido por la trama socialista. El peso económico del Estado administrado por Sánchez es tal que nadie escapa a convenir con la monclomafia. Habrá que escuchar a Melenchón cuando declara que finalmente esa actitud conduce a la violencia.
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