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Silencio ante lo propio

Nada por qué llorar

Lágrimas ante la historia ajena

Pérez de Mungía 14 Sep 2024 - 06:42 CET
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¿Si Venezuela y España rompen relaciones diplomáticas, cuál de los dos países sería el más perjudicado?

En los medios se presentan a discreción videos y fotos, con el propósito inconfeso de silenciar las noticias propias y concitar compasión y lástima  con las ajenas para que cualquier espectador de lágrima fácil, como nuestra ex-reina Sofía, pueda pensar que no hay nada por lo que llorar aquí. Contra la miseria ajena, compasión y caridad, contra la propia, ignorancia, silencio y simulación. No en vano pactan PP y PSOE, de la mano de Von der Leyen, el silenciamiento de las redes sociales. Ninguna historia es suficientemente emotiva y conmovedora, sí, en cambio, lo es el negocio de las mafias del tráfico de personas, el tifón de Vietnam, las inundaciones de Marruecos o los niños como Alan Kurdi que aparecieron en las playas de Libia por la conducta suicida de sus padres alentados por la propaganda de la caridad, del cristianismo desnudo por el analfabetismo vaticano. Nada se sabe de esos vecinos pobres de espíritu, a los que  promete la tierra la cínica parábola del sermón de la montaña, que adoran los bolaños, los monteros y los zapateros que se benefician del presupuesto público y administran subvenciones a su favor.

Convencidos están los estadounidenses de que, al sur del Río Grande, inmensas masas de desaharrapados pugnan por sobrevivir y entrar en su territorio. ¿Como no querrían vivir en el paraíso de sus anfitriones?. El infeliz, que todavía no ha sufrido un asalto o perdido la vida, puede creerse la farsa de Harris y desconocer la propia miseria en los edificios arruinados de Chicago o Detroit, la destrucción de sus fábricas otrora poderosas, la dependencia farmacológica, la tasa de muertes violentas, la epidemia de Metilendioxipirovalerona (MDPV), la Droga Caníbal, la heroína o el fentanilo, tan barato y popular en nuestros quirófanos, el deterioro de inmensos territorios y ciudades a lo largo del pais que suponen bendecido por Dios, aunque no tenga acceso por su precio a productos básicos de primera necesidad. Como la leche, objeto de distribución en las escuelas estatales de América, que financian los padres con dólares extra, como financian complementos a profesores. EEUU vive de aparentar éxito: la pobreza se disfraza de obesidad, como en España, el 39% de las niñas y el 38% de los niños de 7 a 9 años con sobrepeso y obesidad mórbida. Quien ha vivido la experiencia, de retornar a la casa de sus padres, de vivir de su pensión, de la depresión y la angustia, o ha sobrevivido a un asalto de una banda latina no puede reconocer las necesidades ajenas y desconocer las propias. Para que, entretanto, se rían a nuestra costa quienes reciben ayuda y nos desprecian y asesinan, como Sanija Ameti, de 32 años, musulmana albanesa en Suiza, miembro del Partido Verde Liberal (GLP), que se entretiene disparando a imágenes de nuestro arte, nuestra cultura y nuestra tradición.

Silencio ante lo propio, lágrimas ante la historia ajena. El escamoteo de la realidad de Pedro Sánchez que esconde el pacto catalán como ha escondido la amnistía, gobernando como un autócrata a golpe de decretos-ley. Una perversión intelectual. Silencio y simulación, la peligrosa vaciedad de la politica moderna, el oficio de no decir nada e invertir el sentido de las palabras ejerciendo el oficio que Arendt identificó como expresión de la banalidad del mal. No hay poder sin censura, sin el silencio cómplice de quienes están en nómina. El silencio substituye la explicación y el raciocinio; todos los hechos son azarosos y sobrevenidos. Se extiende el rumor allí donde se impide la libertad de información. Se substituye la realidad por el deseo, el sexo por su apariencia, como si resultara de un delirio digno de regulación legal, como si el sexo fuera político, con un enfoque descriptivo que se ahorra la explicación científica, el ejemplo del nominalismo pusilánime de Pablo de Lora. El cambio de sexo de los maltratadores para eludir su responsabilidad por causa del lesbianismo militante.

En un gobierno sin culpa, toda la culpa dolosa es ajena. Dá igual la cuestión a debate. La corrupción permea en todos los ámbitos y campea impune. 28 millones de muertos por covid, todavía menor que el número de asesinados por el comunismo. ¿Como llegó a silenciarse la fuga del virus del Instituto de Virología de Wuhan que recreó a partir de virus de murciélagos el coronavirus que dió origen al Covid?  Los científicos en Occidente se han vuelto adictos a China. Se preocupan por el fraude científico, el espionaje científico y los bajos estándares de seguridad en China, pero el dinero es siempre bienvenido. Financia instituciones occidentales en decadencia. Como Ian Williams dice en su libro, «el Estado Vampiro» se preocupa de «sofocar el debate y repetir como un loro la propaganda del Partido Comunista para congraciarse con los socios y patrocinadores chinos». Que pregunten a  Richard Horton, editor de The Lancet, receptor de un Premio de Amistad del gobierno chino (M. Ridley y A. Chan. Viral: The Search for the Origin of Covid-19).

No hay por qué llorar lo nuestro, ni la precariedad de nuestros empleos, ni la ruina de nuestros salarios, ni mantener la misma renta que en 2008, ni la miseria de nuestra mesa, ni el silencio de nuestros suicidas  que se arrojan al vacío al perder sus viviendas, ni el silencio de quienes financiamos la política de vivienda soportando a ocupas, ni la destrucción de nuestros hogares, ni la sanidad, ni la educación destruidas, ni la desigualdad entre ciudadanos, ni la destrucción de nuestros hombres y mujeres, o la vulneración de derechos o la usurpación y confiscación de nuestros recursos, que financian las políticas para poner en nómina a cada inmigrante. Africa cabe en España, no en Alemania, y el cupo catalán se desenmascara haciendo catalanes a los islamistas. De pronto un día el mar gritará el nombre de todos sus ahogados.

 

Una suerte de shigelosis sufre nuestra oposición oficial. El PP es la política diarreica de la disentería del nacionalista Feijoó, el prócer que procura para Sánchez que prevalezca sobre el conflicto de todos, 17 cupos fiscales, 17 gobiernos y parlamentos, 17 sistemas de leyes civiles, 17 barones persiguiendo su propio interés como burócratas lacayos del poder de turno. Feijoó es el misterio sartriano de la conciencia que se engaña a sí misma, el extravío del ser-ahí de que habla Heidegger.

 

El burócrata busca su beneficio explotando la lágrima. ¿Como confiar en el PP cuando bendice la quiebra de la igualdad con su ramplonería propositiva, que cada cual redacte las leyes a su arbitrio?. Suscitar la piedad resulta ridículo, substituir la acción política por el despilfarro, premiar la dependencia para que los burócratas se atribuyan recursos como intermediarios. Donaciones de Albares a Zapatero, presidente de la fundacion Onuart, a sueldo del Consejo de Estado, de sus negocios y su pensión de expresidente. Se trata de monetizar la miseria ajena en beneficio propio,  con, la compra de mascarillas, la compra de cátedras, las subvenciones y rescates, la asistencia social a las víctimas, las ayudas a desempleados, alimentos para cargos e inútiles y venales funcionarios en infinitas oficinas públicas. No, no hay nada por qué llorar. Recordemos que la libertad nace cuando muere el miedo.

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