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De nuevo, otra vez, como ayer, como mañana, un rayo de esperanza parpadea en el cielo, mientras una pequeña estrella ilumina la fría madrugada.
De nuevo, otra vez, como ayer, como mañana, un deseo silencioso navega al alba, mientras vientos de cambio, desmoronan las paredes de la duda y la desesperanza.
En el mundo ha nacido un niño y con él, la espera, la tristeza y el desaliento, acaba.
Un niño, que crecerá levantándonos del suelo, curando heridas; enjugando lágrimas.
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