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Académico, jurista y escrito

España o el totalitarismo-comunista sanchista

Como sobrevivir a 2025

Ramiro Grau Morancho 06 Ene 2025 - 06:21 CET
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¿Sobrevivirá el trilero Sánchez a las 4 trampas para elefantes con que inicia 2025?

Estos días casi festivos, aunque para mí todos los días son fiesta, pero sorprendentemente, estoy más estresado que cuando estaba activo.

Posiblemente el cansancio y la enfermedad van ganando espacio, todo te cuesta más, faltan horas en el día, etc.

No sé si a los lectores ya jubilados les sucede lo mismo…

Creo que todo español bien nacido, y pienso que todos mis lectores lo son, debe plantearse qué hacer en este 2025, y con este 2025. Ahí van algunas sugerencias, en el  bien entendido supuesto de que cada maestrillo tiene su librillo.

España o el totalitarismo-comunista sanchista.

Ambos conceptos son incompatibles.

La idea política de España es de una tierra de libertades, con derechos y deberes, donde todos podamos expresarnos libremente, y el que la hace, la pague.

El régimen sanchista pretende controlar absolutamente todo, llevándonos hacia un gobierno totalitario, de corte comunista, donde no se respeta la propiedad privada, ni la libertad de expresión.

Se pretenden imponer ideas ajenas al sentir mayoritario de la población, y se ofenden los sentimientos católicos de la mayoría de la población.

De ahí a prohibir el culto en público, o empezar a perseguir a la Iglesia, solo hay un tenue paso, que Daniel Ortega, en Nicaragua, por ejemplo, ya ha traspasado, al  igual que la dictadura comunista cubana, etc.

Sánchez es el  principal peligro para que España siga siendo una nación imperfecta, pero en donde se puede vivir, todavía, con una relativa libertad.

Urge enviarle al baúl de la historia de la infamia, por cualquier medio lícito a nuestro   alcance.

Hay que dar la cara, de frente, y a pecho descubierto.

No sé si somos más, aunque creo que sí, pero, desde luego, mejores.

Nosotros solo pensamos en el  bien común, y no en el latrocinio del  dinero público, bien para una región o una partida política, como sucede con  la mayoría de los políticos en ejercicio.

Si no  intervenimos en la política, ni nos ocupamos de la res pública, otros lo harán en nuestro nombre, y lo que es peor, asumiendo nuestra representación…, que nunca les hemos dado.

Votar una vez cada cuatro años a unas listas cerradas, impuestas por los partidos, y donde no podemos seleccionar o discriminar a nadie (a excepción de para el  senado), no es una verdadera democracia, sino  la consagración de la dictadura de los partidos políticos.

Urge dar la cara,  sobre todo para los que todavía no lo hacen, y decir las cosas claras.

Somos muchos, y tenemos derecho a ser respetados en nuestras creencias religiosas, políticas, sociales, culturales, etc.

España es de y para los españoles de origen.

Todos los demás, alrededor de diez millones de personas, suponiendo que no sean más, son solo invitados, y al  invitado se le echa, cuando  no  cumple con las normas mínimas de urbanidad y buena educación

Debe regularse el derecho de admisión, tanto para la entrada, legalmente, en España, como para poder residir, trabajar, etc., en nuestra Patria.

Y limitar la obtención de cualquier ayuda social a la permanencia durante un mínimo  de cinco años, por ejemplo,  de forma similar a como  hace el  Reino Unido, para evitar el  efecto llamada, que hace que nuestras ciudades y calles, escuelas, hospitales, médicos de familia, etc.,  están colapsados y sobresaturados por esos millones de consumidores libres de cargas, que nada aportan, a excepción de sus deposiciones.

Es imperativo que todo español como Dios manda, adopte una postura clara y beligerante al respeto, y no  nos de miedo decir, de  palabra, por escrito,  y por todos los medios a nuestra alcance, lo que pensamos al  respecto.

Y votar en consecuencia, a partidos que defiendan nuestros derechos e intereses  legítimos.

Debemos apoyar al  Poder Judicial,  y acudir a él, en defensa de nuestros derechos e intereses legítimos.

El   régimen totalitario-comunista sanchista está intentando, por todos los medios, domeñar a los Jueces, único poder del Estado que se les resiste, visto que el Rey ni  pincha ni corta, y el  gobierno se has apoderado de todas las Instituciones del Estado que deberían servir de contrapoder: Fiscalía General, Tribunal de Cuentas, Defensor del  Pueblo,  etc.

A los españoles que estamos orgullosos de serlo, solo nos queda el  poder judicial, como   único baluarte frente a la tiranía que nos acecha, a pasos agigantados.

Hay que denunciar cualquier delito que conozcamos, tanto en España como ante la Ue y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, aunque soy consciente de que muchas personas no disponen ni de medios ni de conocimientos suficientes para ello.

Echo  en falta más sociedad civil, que emprenda esas acciones, por medio de organizaciones nacidas del pueblo, y que se nutran, única y exclusivamente, de las cuotas de sus afiliados, sin subvenciones públicas ni subordinación alguna a las numerosas Administraciones Públicas existentes.

La política de subvencionar todo, es un dardo envenenado, pues quita la independencia, y todo queda subordinado a portarse bien, para seguir siendo mantenidos con el  dinero de nuestros impuestos.

S lo que sucede, por ejemplo, con los sindicatos,  la práctica totalidad de las ONGs, que deberían llamarse “organizaciones gubernamentales”, pues dependen del  dinero público,  los observatorios y fundaciones, que solo sirven para fundirse el dinero de todos, y la propia Iglesia, que está calladas como una vieja puta, ante el  temor de perder sus privilegios económicos.

Y, por último, pero no  menos importante, tenemos que cuidar nuestra salud.

Porque vivir en resistir.  Y para poder resistir y luchar por esa España mejor que todos queremos legar a nuestros descendientes, es fundamental  que estemos lo mejor posible, ya que si solo somos una carga, para nuestra familia y la sociedad, poco de positivo podremos aportar.

Y rezar, pidiendo a Dios que no  abandone a nuestra nación, en el   bien entendido  supuesto de que,  a Dios rogando, y con el  mazo dando. Literalmente.

Con el  mazo de nuestras ideas, nuestro pensamiento, la difusión de nuestros criterios, plantar cara al  adversario,  que no es solo nuestro enemigo, sino  que son los enemigos de Dios y de la civilización occidental, en una palabra, del cristianismo.

Si así lo hacemos, que el  Señor nos lo premie,  y si no, que no los demande.

Feliz 2025 a todas las personas de buena voluntad, amigos.

 

Ramiro Grau Morancho,

Académico, jurista y escrito

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