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¿Acaso no es más fácil destruir que crear…?

El secreto de la vida

¿Acaso no es más fácil mentir que confesar la vergonzante realidad?

Antonio Gil-Terrón Puchades 27 Ene 2025 - 06:51 CET
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¿Acaso no es más fácil destruir que crear…?

¿Acaso no es más fácil mentir que confesar la vergonzante realidad?

Es más fácil hacer el mal que el bien; eso está claro, así que no nos extrañemos que el mundo esté como está.

Es más fácil entrar por la puerta ancha (el mal) que por la estrecha (el bien), sin embargo, aquellos que han optado por la puerta estrecha saben que es ´el mejor negocio´ que puede hacer el ser humano. Y no hablo de premios celestiales en otra vida; no, aunque también. Hablo de conseguir un estado de felicidad aquí y ahora. Hablo de recibir el ciento por uno.

Cuando pruebas por primera vez a entrar por la puerta estrecha, puede que sea por curiosidad; que sea por saber si es cierto que el camino de la auténtica felicidad pasa por cómo seamos capaces de hacer felices a los demás.

Entonces veremos que es cierto, y al hacerlo, la curiosidad se irá transformando en interés. Habrá un cierto punto de egoísmo en nuestra conducta: ´Hago el bien porque me va bien´. Y es en ese momento cuando habremos alcanzado el primer estadio del camino.

Al segundo estadio llegaremos el día que nuestra vida deje de estar guiada por el interés personal, tras dejarnos arrebatar por un huracán de amor, compasión y misericordia, que ya no nos abandonará.

Será ese día cuando alcanzaremos la paz verdadera, y con ella la revelación del auténtico sentido de la vida y su secreto: Quiénes somos; de dónde venimos y adónde vamos.

En cuanto a los otros, los de la puerta ancha a medida de su ego, terminar sin poder pisar la calle sin que les aplaudan la cara; cuando no, banquillo y Hotel las Rejas, con ambiente familiar y pensión completa.

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