De Don Pelayo al Cid Campeador,
de Isabel, la católica y Fernando
España, más o menos, fue avanzando
hasta Carlos Primero, Emperador.
De Méjico, Cortés, liberador;
Con Pizarro, el Perú salió ganando.
Huyó Napoleón, de aquí, llorando
lágrimas de vergüenza y deshonor.
Pues larga y azarosa es nuestra Historia,
hubo de todo: tiempos a olvidar
y otros sublimes, que honran la memoria
de, con nuestros mejores, alcanzar
como pueblo alguno, cumbres de gloria,
de un nivel imposible de igualar.
Hoy, por algún mediocre suspiramos
ya que es mucho peor lo que aguantamos.
Luis XIII… y medio
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