Vivimos en un auténtico lodazal, rodeados de dolor, opresión y carencias.
Un mundo donde tan sólo los tontos, o los sátrapas que los chulean, pueden sentirse plenamente felices.
En ese sentido, el cínico Oscar Wilde, escribió: “Todos estamos en las alcantarillas, pero algunos miramos a las estrellas”.
Personalmente soy de los que, para sobrevivir, miran las estrellas, pero tan solo para tomar aire por unos segundos, antes de volver a sumergirme en la miseria, ya que los quejidos de quienes me rodean, hacen que mi compasión cristiana, que no diocesana, pueda más que mis ansias de belleza.
A veces pienso si los ´pinchazos´ en ´plandemia´, no contenían el virus de la estupidez en vena, capaz de corromper hasta el mínimo atisbo de inteligencia; consiguiendo sin esfuerzo, ni oposición, cumplir con las presuntas intenciones de la Agenda: ´No tendréis nada; comeréis gusanos y seréis felices, con el culo al aire y la cabeza, cual avestruz, bajo tierra, mientras sois sodomizados por la logia de Davos, que, en su generosa magnanimidad, en el desgarro os harán ver las estrellas, mientras, con lágrimas en los ojos y sin almohada que morder, miráis a Cuenca´.
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