Más información
La última fechoría…
¡Empezamos bien, amigos!
Suponer que sea la última
fechoría del prodigio
que las pare por docenas
sin descansar los domingos
como hiciera su modelo
al que imita, convencido,
que, para dios, ya está él;
lo demás es ateísmo…
Pues fuese que un Diputado
un Diputado, repito,
y portavoz nacional,
nada menos, del Partido
que ocupa el tercer lugar
entre los del hemiciclo,
se limitó a denunciar
con ocasión de un delito
el listado de los nombres
de quienes lo han cometido.
Lista que, por otra parte,
publicada había sido.
Pues bien, los nombres cantaban
cantaban más que “Los Brincos”
pues sonaban a africanos
vamos, a recién venidos;
y achacarles cosas feas,
parece, está prohibido
no vaya a ser que se note
que hay golfos en todos sitios;
Sucede que, a este señor,
una gorda le ha caído
pues ha sido denunciado
¡y el Juzgado lo ha admitido!
¡Por un delito de odio!
¿Sabe alguien cómo medirlo?
Este lamentable caso
retrata, duele decirlo,
con pinceladas de mugre
la que, a diario, sufrimos,
a una España que agoniza
y en estos momentos últimos
a canalladas rematan
sin permitirle un respiro.
Aquí, se violan a modo
varios sagrados Principios
que está obligada a guardar
so pena de salvajismo
toda Nación que pretenda
respetar cuánto hay de digno.
Aparte la libertad
de pensar, ¿de ella, qué se hizo?
se cargan también a modo
la de Prensa, un maleficio
que parece perseguirla…
salvo cuando es fuego amigo.
Y del sentido común,
también desaparecido
poco podemos decir
salvo queda poco juicio
y el poco que queda ésta
cada vez más perseguido.
Y lo peor del asunto:
nos está dando un aviso:
“aquí, el que manda, soy yo
por los siglos de los siglos
y me salto a la torera
cuánto me sale del níspero.
La Ley es mi voluntad,
los derechos, mi capricho,
y al que se salga del tiesto,
valiera no haber nacido.
Así que, tomad ejemplo,
del Diputado atrevido;
da igual si fuera inocente,
eso, a mí, me da lo mismo;
lo que cuenta es que le tengo
por, uno más, mi enemigo
y para la ultraderecha,
es poco cualquier castigo.
Quién ultraderecha sea,
tan solo yo lo decido,
así que, andad con cuidado,
porque al que le califico
de extrema, sea lo que sea,
culpable, o no, está perdido”
Pues, a pesar de estar clara,
la amenaza a todo hijo
de vecino que se atreva
a pensar que sigue vivo
el Estado de derecho,
que, según dicen algunos,
en la Transición, “nos dimos”
o, lo mismo, que comulgan
ruedas como de molino,
hoy, el que no se entera,
será porque no lo quiso.
Pues bien, todavía quedan,
muchos millones… y pico
que, por mucho que les hagan,
víctimas de masoquismo,
cuánto peor les está yendo
están más agradecidos
al tío, les está dando
por ya saben, qué orificio.
En fin, ésta es nuestra España
¡Quién la ve… y quién la ha visto!
Luis XIII… y medio
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home