Una expresión manifiesta de corrupción es el modo en que el delincuente escala la gravedad de sus delitos con el paso del tiempo. Ni la policía ignora, ni cualquiera que tenga un mínimo de sentido y formación, no ya un experto criminólogo, que el sujeto educa su conducta hasta que viene a ser un perfecto canalla. No surge de la noche a la mañana, ni de la nada, no sucede como si fuera un pronto repentino por el que pasa de un tipo de conducta aceptable a una conducta deleznable propia de un criminal.
Cuando se dice que el criminal siempre visita dos veces la escena del crimen, se dice precisamente porque el criminal se alimenta a sí mismo, se autoestimula y autoeduca en la impunidad, primero con delitos menores, luego atraviéndoe a cometer acciones mas graves en una escalada deportiva, si ha salido indemne con los anteriores de menor gravedad. La estrategia habitual del criminal es la contumacia, repetir tantos delitos como sean necesarios hasta que no sienta ningún reproche. Eso sí usualmente delitos instrumentales. Un mentiroso se hace a sí mismo. No es nunca una conducta temprana e inicial porque como demostró Gary Becker, Premio Nobel de Economía Conductual, el peor hijo es capaz de poner buena cara cuando eso le conviene. Ni necesita maquillarse para hacerse el bueno. Como se cuenta en la película El amigo Americano: «solo el primer asesinato por encargo cuesta, del siguiente puede ignorarse el coste». Es como esa conducta del joven que sintiéndose fuerte por su juventud, ignora los riesgos que corre, lo que se llama descuento del riesgo.
Pues peor aún, el criminal no solo descuenta el riesgo de ser pillado in fraganti, o el riesgo de no quedar impune, si no que además se autoentrena provocando el daño que quiere inflingir, cada vez mayor, buscando un beneficio que bien podría ser ridículo o despreciable. O buscando sentirse fuerte frente a cualquier otro. Manual de resistencia. Hace no tanto escuchaba de un competente profesional que inquiría a su jefe, apostrofándole, por usar una bella palabra digna de Gonzalo Torrente Ballester, pidiéndole que no le hiciera daño si no se beneficiaba al hacérselo. El fascista del Novecento de Bertolucci. La maldad precisamente consiste en hacer daño a beneficio de inventario. El que miente, miente en familia, y, como decía Goebbles, cuanto mas miente, más se cree y se hace verdad. Cualquiera va a olvidarse después de qué era verdad, y, por supuesto, el mismo que miente, como el que ignora si hubo desmentido o si se pidió perdón. La mentira se convierte en reguero de mentiras, se contagia y contamina. Se repite el mismo modelo en familia. El discurso contumaz de Pedro Sánchez es un acto de habla performativo. Cree que ocurre lo que enuncia, no lo que es real y sucede. Para todos los leguleyos que se sirven de su posición, mentir es intrumental, para obtener un cargo, asignarse una prebenda o disponer de un mérito ajeno. Y si no, roban, y pactan el beneficio del robo.
Ahora emerge como si fuera nueva, la farsa de Pedro Sánchez, un sujeto para el que la mentira siempre ha sido instrumental. Recientemente se ha vuelto a abrir la campaña que se abrió en change.org (https://www.change.org/p/rector-universidad-camilo-josé-cela-que-un-tribunal-independiente-determine-la-autoría-y-evalúe-la-tesis-de-pedro-sánchez) donde el prof. Miguel Sainz, antes de que el sátrapa repitiera como Presidente de Gobierno, despues de haberlo sido con el peor resultado electoral de la democracia, el 22 de enero de 2018 solicitaba que un tribunal independiente determinara la autoría y evaluara la tesis doctoral de Pedro Sánchez, que fue profesor incumbente de la universidad Camilo José Cela, que le había hecho doctor con un tribunal a propósito. No se contó con el Prof. Jesús Gracia, Decano que fue de la Facultad de Económicas de esa universidad, para un asunto tan turbio. El escrito del que se hizo eco la prensa que Sánchez, entonces, no manejaba, se dirigía al Rector Samuel Martín-Barbero.
En el mundo universitario se sabe como se pagan los favores de Carlos Andradas, rector que fue de la Universidad Complutense, cuando resultó luego de serlo de su propia universidad, nombrado Rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Por supuesto, en este caso, se ignora que el polímata Marcelino Menéndez Pelayo estaría incurso en el sacrificio de la damnatio memoriae de la ley de memoria histórica, por conservador y prefascista por mas que muriera en 1912. Pues ni eso le ha frenado a Sánchez para disponer del predio. Cualquiera que muriera antes de la eclosión del fascismo sería fascista si simplemente era conservador y juicioso. Antes, entonces, y ahora el que se mueve no sale en la foto. 9189 personas firmaron entonces la petición, la práctica totalidad de quienes se sintieron ofendidos por el descrédito de un esfuerzo académico ficticio, frente al que sufrieron en sus propias carnes. Ahora vuelve la miseria que nadie quiso denunciar contra el poderoso narcisista de salón. Y regurgita la escoria socialista, de como ha venido a obtener sus privilegios y sus prebendas, cuando no robando, falsificando sus méritos con total impudicia. ¿Puede una persona razonable ignorar como el episodio imita y continúa su historial de servirse del mercado de la prostitución?. Este es el tipo de continuidad que asiste al delincuente que se entrena a sí mismo en cada acto superando retos inclasificables. Manual de resistencia. Bien podría pasarle lo que a Al Capone, que no fue descubierto por sus asesinatos, y resultó encausado y encerrado en Alcatraz por sus delitos fiscales por querer enterrarse en La Moncloa.
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