El tiempo puede abatirte; el tiempo puede ponerte de rodillas, para con el correr de los años, inmersos en un carrusel de sonrisas y lágrimas, ser moldeados en la fragua de la vida; templados a base de golpes, fuego y agua.
Cantos dolidos en la noche, por una España enterrada, mientras seguíamos perdidos, deambulando en las tinieblas de una extraña tierra sin Sol, envueltos en una danza macabra de sombras que nos congelaba el alma, al no haber nunca entendido que la muerte nunca existió, sino que era el asco quien nos mataba.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home